No hubo ‘respiro’ al planeta; pandemia no frena al cambio climático

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La tierra está enferma y aunque al inicio de la cuarentena que se decretó por la pandemia de Covid-19 hubo esperanza de que se le había dado un ‘respiro’ cuando bajaron los niveles de contaminación, pero los científicos dicen que fue una mejoría leve y no un cambio de fondo. 

Un informe divulgado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en septiembre pasado, muestra que el cambio climático no se detuvo, pese al confinamiento extremo en muchas zonas del mundo, y que, por el contrario, la concentración de gases de efecto invernadero se incrementó y llegó a niveles no registrados.

“Las emisiones se dirigen hacia niveles prepandémicos, luego de una disminución temporal causada por las cuarentenas y la desaceleración económica. Se espera que el mundo experimente —con 2020 incluido— sus cinco años más cálidos registrados, en una tendencia que es probable que continúe, y no está en camino de cumplir los objetivos acordados para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 2 °C o en 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales”, dice el informe. 

Ello, dicen expertos, significa que se mantiene la dinámica normal de los últimos 50 años. Al comienzo de 2020 teníamos una alta concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y cuando la pandemia ya era una realidad, esa concentración bajó; por eso se generó la falsa creencia de que esto era efecto de las cuarentenas.

Además, todos los años, durante el invierno en el hemisferio norte, se registra el pico más alto de dióxido de carbono en la atmósfera, porque las plantas y ecosistemas de esa zona del planeta están inactivos; cuando llega la primavera, a partir de marzo, y están muy activos en junio, julio y agosto, es cuando se presenta el pico más bajo de esa concentración de dióxido de carbono.

Planeta pandemia cambio climático

Así que las cuarentenas estrictas por la presencia del Covid-19 empezaron en enero de 2020 en China, se extendieron por el planeta hasta avanzado abril y se levantaron de manera gradual en el verano boreal, así que no fue más que una coincidencia con este comportamiento cíclico y natural de la Tierra.

Incluso, el cielo azul que prevaleció en varias ciudades del mundo en plena cuarentena, y se documentó en fotografías e imágenes satelitales, contribuyó al optimismo. 

Esto se debió, en gran medida, a que se registró una disminución de la emisión de dióxido de nitrógeno durante los picos de la pandemia, porque el transporte e industria se paralizaron.

Un estudio del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Nasa, realizado a lo largo de la pandemia y cuyos resultados parciales fueron revelados en noviembre de 2020—, recogió datos de 46 países, procedentes de 5 mil 756 sitios de observación en tierra, que transmiten mediciones de la composición atmosférica por hora en tiempo casi real. En 50 de las 61 ciudades analizadas se detectaron reducciones de dióxido de nitrógeno de entre el 20 y el 50 por ciento. .

“Sabíamos que las cuarentenas iban a tener un impacto en la calidad del aire, pero pronto también quedó claro que iba a ser difícil cuantificar cuánto de ese cambio está relacionado con las medidas de contención, frente a la estacionalidad general o la variabilidad en la contaminación”, dijo Christoph Keller,  investigador principal.

Dicho informe está en ‘Unidos en la Ciencia 2020’, coordinado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que incluye datos y hallazgos de Global Carbon Project, Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Servicio Meteorológico del Reino Unido.

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