Soldaderas, mujeres que tomaron armas durante la Revolución Mexicana

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Durante la Revolución Mexicana que dio inicio el 20 de noviembre de 1910, las soldaderas jugaron un papel importante en medio de un época en la que las mujeres se les negaba votar, enrolarse en las fuerzas armadas y se les había impuesto dedicarse única y exclusivamente al hogar. 

Con grandes faldas, inmensos sombreros de paja y carrilleras con balas cruzadas en el pecho, decenas de mujeres se rebelaron al salir de sus hogares y se armaron para unirse a la Revolución Mexicana. 

Aunque muchos piensan que el papel de las mujeres en este hecho histórico del país fue pasivo, debido a que tienen en mente a las adelitas como unas guerrilleras que asistieron a los batallones masculinos como cocineras, enfermeras y amantes. 

Sin embargo, la realidad es que las soldaderas bajo ambiciones militares e ideológicas tuvieron un papel admirable, pero por el modelo tradicional de su época fueron invisibilizadas: algunas consiguieron crecer dentro de las estructuras militares y otras fueron relegadas. 

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¿Quiénes fueron las soldaderas? 

Encarnación Mares “Chonita”

Nacida en 1890, Encarnación Mares “Chonita”, formó parte del Décimo Regimiento de Caballería, junto con el hermano de Venustiano Carranza. Es bastante recordada por haber adoptado una apariencia varonil, desde la voz hasta la vestimenta, con el propósito de luchar en el campo de batalla sin que se le reprimiera.

Posteriormente obtuvo el grado de subteniente, mismo que le fue retirado por el presidente Venustiano Carranza, a quien apoyó durante la batalla.

Soldaderas, mujeres que tomaron armas durante la Revolución Mexicana

Carmen Parra 

Conocida como “La Coronela Alanís” fue una fuerte luchadora del movimiento feminista obrero y con 25 años se unió a la lucha armada del movimiento revolucionario como mensajera de Madero. 

Luego apoyó a Francisco Villa en la toma de Ciudad Juárez y su avance por Coahuila y fue arrestada en Veracruz por transportar documentación de Emiliano Zapata, pero fue liberada a los pocos días.

Por último se unió al movimiento constitucionalista, donde fue nombrada comisionada para el proceso de amnistía a favor de los villistas exiliados en Texas. Cuando terminó la revolución continuó su lucha por los derechos obreros y trabajó como periodista hasta que falleció en 1941.

Petra Herrera 

Bajo el alias de “Pedro Herrera” comenzó a travestirse como hombre para poder participar en los enfrentamientos, pero tiempo después consiguió enfrentarse como mujer. Durante su participación, se unió a las filas de Pancho Villa, siendo su hazaña más sobresaliente la batalla de Torreón, Coahuila junto con el general. 

Lamentablemente, Villa se negó a darle crédito en el triunfo por tratarse de una mujer, por lo que después se independizó y formó un batallón de mujeres soldado o soldaderas cuyo número se estima de 25 a mil.

Al final se alió con Venustiano Carranza y alcanzó el grado de coronel. Además, se rumora que tras disolverse su ejército de mujeres se dedicó al espionaje hasta su muerte en una balacera de cantina.

Rosa Bobadilla 

“La Coronela” comenzó a dirigirse a los frentes junto con su esposo, quien tenía el grado de coronel en las filas zapatistas; sin embargo, luego de morir su pareja y al destacarse por su liderazgo, Emilio Zapata le otorgó el puesto de su marido.

Durante la revolución, combatió a los federales a la cabeza de 200 campesinos sin que su condición de mujer fuera causa de censura, tal como pasó con las anteriores mencionadas. 

Además de su labor como guerrillera, también destaca por su labor filantrópica, incluso Zapata le otorgó predios en el centro de Cuernavaca para atender a las viudas y huérfanos de la Revolución. También estuvo al frente de la lucha para disolver las desigualdades económicas generadas en el porfiriato y al final de los movimientos armados continuó su liderazgo en las organizaciones agrarias. 

AE