Así fueron los inicios de Tin Tan antes de ser el célebre “Pachuco de Oro”

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Ya desde chavalillo mi carnal El Ciego Corral y el pachuco Germán Valdés jalaban en la estación de radio del señor Pedro Meneses: pegaban etiquetas engomadas en cada uno de los discos en la estación. Ese fue el primer trabajo que tuvo Tin Tan en Ciudad Juárez.

Así es de contundente el rudo veterano de guerra Óscar Mendieta, luego de darle un prolongado trago a su rubia Corona, la cerveza preferida de los gringos en el bar “Don Félix”.

Conversan sobre el Pachuco de Oro en Ciudad Juárez.

“Acompañé al Ciego en todas las parrandas en los primeros años del sesenta; sabía que era muy amigo de Tin Tan. Es que el cieguito era un cantante chingón pero con mala suerte”, lamenta.

“Se fue junto con el Charro Avitia a probar suerte a México, nomás él volvió. Mira que terminar de tránsito”, lamenta.

Así fueron los inicios de Tin Tan antes de ser el célebre "Pachuco de Oro"

Mendieta es un excombatiente de Vietnam, originario de Delicias, topo del Army que se metía en madrigueras a desactivar bombas, al que conocí en 1986 en el Félix, una cantina entonces de mala muerte con un tesoro: una rocola con el mejor bolero, blues y rock.

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Primero trabajos del Pachuco en Juárez

“El Tin Tan era muy guasón, contaba que para ahorrar saliva, consiguió un perro callejero al que entrenó a sacar la lengua para ahí humedecer las etiquetas; siempre estaba haciendo bromas, era muy conocido y muy popular por eso”, narra Mendieta.

Pero también fue mandadero y barrendero en el mismo lugar, pero la verdadera oportunidad se la debe a un micrófono descompuesto que el señor Meneses mandó a arreglar.

Cuando le pidieron al pachuco que hablara para probarlo, ¡oh sorpresa! Empezó a cantar igualito que Agustín Lara.

Desde el fondo de la oficina del abuelo del Gordo Fitzmaurice, actual propietario de la estación hoy Canal 5, escuchó aquella imitación y creyó que se trataba de un disco del Flaco de Oro.

Pero no, era el talento de Germán. Eso debió haber sido en el año treinta, cálculos másomenescos de Mendieta.

Una semana después, Tin Tan ya estaba haciendo un programa titulado “Tin Tin Larará”, escrito por don Pedro Meneses Hoyos, fundador en 1954 de Televisión de la Frontera, donde trabajó el célebre payaso Niko Liko.

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Niko Liko recibía unas 12 mentadas de madre diarias, de maloras que abusaban del micrófono abierto en su programa… pero esta es otra historia.

A todo esto, ¿si sabes cómo se llama el Tin Tan, ése? Mendieta se contesta solo: Germán Genaro Cipriano Gómez Valdez. Y agrega otro dato: todo mundo cree que es de Ciudad Juárez, pero no, es defeño; su hermano Manuel “El Loco” Valdez, es el que nació aquí.

Inicios de Germán

Al pachuco lo empezó a cachondear la señora Fama cuando dejó la cantada un tiempo y se dedicó a la imitada, talento por el cual le pusieron su primer apodo: “Topillo Tapas”.

Mira, todo mundo cree que el primero es Tin Tan, cuenta Mendieta todo docto, mientras que pide, a señas, dos rubias más. Un clásico dos por uno de la época.

El Ciego Corral trabajaba en el bar “La Cita” a un lado del hotel San Antonio, sobre la avenida 16 de Septiembre, ahí es donde Tin Tan conoció al carnal Marcelo en una presentación.

Está, junto a Paco Miller, claro está, antes de que el Cieguito fuera tránsito en la jefatura de “Pirto” Canales.

Esa noche Juárez era una fiesta que siguió por la madrugada, la ciudad no dormía nunca en aquel entonces. Todos se la pasaban paseando el callo con la cantada del carnal Marcelo.

Pero también se dedicaban a la música grabada de danzón, rumba, mambo, swing y boogie.

“Tin Tan era experto para mover el callo aquí y allá. No sólo él, todos en Juárez éramos muy alegres. Bailábamos hasta que el rayo de Jalisco le cantoneo, porque es mejor pedir perdón que pedir permiso”, suelta la carcajeada Mendieta.

Se luce cuando exhibe su pericia en el lenguaje barroco-tirilón de la época.

Tin Tan debutó el 5 de noviembre de 1943 en el cabaret “Follies” en la ciudad de México, con un sueldo de 40 pesos diarios, pero sólo como relleno de Cantinflas, que en aquel tiempo era el gran actor del país.

Pero fue su patada de la suerte, porque tiempo después lo contrataron en “El Patio”, el mejor centro nocturno de la capital, donde se presentó acompañado de su carnal Marcelo.

Este texto es original del Norte Digital con quien Informe Confidencial tiene un acuerdo para publicarlo.

AE