Un hito para los derechos LGBTQ en Estados Unidos

El lunes 15 de junio, la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos determinó que el lenguaje de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación sexual, incluye la discriminación basada en orientación sexual e identidad de género.

El tribunal dictaminó que la ley histórica de derechos civiles protege a los trabajadores homosexuales, de género no binario y transgénero de discriminación en el lugar de trabajo, entregando a la comunidad LGBTQ una victoria largamente buscada e inesperada.

«Un empleador que despide a un individuo simplemente por ser homosexual o transgénero desafía la ley», escribió el juez Neil M. Gorsuch para la opinión de la mayoría, en un fallo de 6 a 3.

La decisión se produjo en medio de manifestaciones y protestas alrededor de todo Estados Unidos contra la violencia dirigida a las personas transgénero de color.

Antes del lunes, era legal en más de la mitad de los estados norteamericanos despedir a un trabajador por su orientación sexual o su identidad de género. La histórica decisión extendió protecciones a millones de personas previamente discriminadas en el mercado laboral.

El fallo reunió dos casos diferentes presentados por tres demandantes diferentes, dos hombres homosexuales y una mujer transgénero.

Gerald Bostok fue despedido de su trabajo como coordinador de servicios de bienestar infantil en una empresa en Georgia en 2013, después de unirse a una liga de softball gay.

Donald Zarda fue despedido de su trabajo como instructor de paracaidismo en Nueva York en 2010, tras hacer una broma sobre su orientación sexual a un cliente.

Aimee Stephens, directora de una funeraria en los suburbios de Detroit, fue despedida tras decirle a su jefe que vendría a trabajar presentándose como mujer. De los tres demandantes, solo Bostok sigue vivo para ver la decisión.

El dictamen logró un objetivo que distintos activistas de la comunidad LGBTQ habían buscado por décadas, inicialmente considerado más fácil de lograr que el derecho constitucional al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, incluso cuando la Corte declaró que las prohibiciones al matrimonio entre personas del mismo sexo eran inconstitucionales en 2015, la discriminación laboral prevalecía en la mayor parte del país.

El dictamen del lunes, proveniente de un tribunal fundamentalmente conservador, sorprendió a muchos. El juez Gorsuch — el primer nombramiento del presidente Trump a la Corte — se unió al presidente del tribunal John G. Roberts Jr. y los jueces Ruth Bader Ginsburg, Stephen G. Breyer, Sonia Sotomayor y Elena Kagan.

Aunque la decisión se centró en discriminación laboral, varios expertos en derecho constitucional creen que el lenguaje de la decisión podría expandir protecciones de derechos civiles en áreas como educación, atención médica y vivienda.

La opinión de Gorsuch utilizó un lenguaje que probablemente se aplicará a numerosas áreas de la ley que previenen la discriminación «debido al sexo» o «sobre la base del sexo.» El fallo indicó que la discriminación basada en orientación sexual e identidad de género se opone directamente al estándar constitucional.

Para muchos norteamericanos, este fallo reforzó el carácter históricamente independiente y vanguardista de la Suprema Corte, puesto que miembros del partido republicano han buscado expandir una agenda socialmente conservadora durante los últimos cuatro años.

En búsqueda de una definición estrecha de género y sexualidad como características biológicas, distintos legisladores y funcionarios republicanos han utilizado el derecho civil como su principal herramienta para establecerla.

De acuerdo con esta corriente conservadora, el acceso a baños públicos se determina por la biología, no por la identidad de género; el ejército no está abierto a miembros de servicio transgénero; y protecciones de derechos civiles no se extienden a personas transgénero en hospitales y ambulancias.

Definiciones estrechas de género y sexualidad, que parecían tomar cada vez más fuerza bajo un Senado y una Casa Blanca republicanos, ahora se encuentran en desacuerdo con la más reciente interpretación de discriminación laboral de la Suprema Corte, la cual beneficiará a estadounidenses homosexuales, no binarios y transgénero ante los tribunales en el futuro.

“La discriminación basada en la homosexualidad o el estado transgénero necesariamente implica discriminación basada en el sexo; lo primero no puede suceder sin lo segundo,” escribió Gorsuch.

En un entorno altamente politizado y polarizado, los derechos civiles de quienes no se conforman a definiciones angostas de sexualidad y género se han convertido en el blanco perfecto para quienes buscan los votos del electorado conservador estadounidense.

El lunes, el tribunal más alto e influyente del país emitió un mensaje contundente para quienes rechazan ciertas expresiones de sexualidad e identificaciones de género: más allá de afiliaciones políticas, discriminar a una persona en base a criterios fanáticos y anticuados no solamente es deplorable, sino inconstitucional

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