Red Sparrow: Un aperitivo de sexo y traición

Red Sparrow: Un aperitivo de sexo y traición

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Las secuencias de acción en Red Sparrow son reemplazadas por violentas y espléndidas maniobras psicológicas a cargo de una bellísima bailarina del Bolshoi interpretada por Jennifer Lawrence, que es obligada a convertirse en una espía que derrocha sensualidad en cada cuadro.

El thriller de espionaje Red Sparrow llevado a la pantalla grande por Francis Lawrence —que nada tiene que ver con JLaw más que haberla dirigido en la saga Los juegos del Hambre— está basado en el best seller del mismo nombre publicado en 2013 por Jason Matthews, un ex agente de la CIA que participó en la recopilación clandestina de información de seguridad nacional en varias ubicaciones en el extranjero, y cuenta la historia de Dominika Egorova —la prominente Jennifer Lawrence— una primera bailarina del Bolshoi que ve truncada su carrera por un extraño accidente; contra su voluntad, y para proteger a su madre enferma, es reclutada por su propio tío Vanya —Matthias Schoenaerts— para convertirse en una Sparrow, una agente especial al servicio del gobierno ruso adiestrada para seducir y utilizar su cuerpo como arma para obtener información del enemigo.

Las intensas lecciones al interior de la academia son impuestas por una dura institutriz llamada  Matron —interpretada por Charlotte Rampling— y aunque Dominika pronto se destaca como una de las mejores en el programa, la lucha interna por no traicionar sus ideales en medio de su primera misión pondrán a prueba su entereza.

Desde el trailer algunas escenas de Lawrence hacen suponer que la acción se desarrollará más o menos bajo la misma línea de Atómica, —interpretada por Charlize Theron— ambas con sensuales protagonistas, situadas en el marco de la Guerra Fría, y añejas rencillas entre naciones; sin embargo los fans que esperaban acción desmedida al puro estilo de James Bond, se decepcionarán un tanto porque las secuencias de acción son reemplazadas por excelentes tretas psicológicas, un juego de poder más mental que físico. Aunque lo anterior no absuelve de sangre y violencia al filme, sino todo lo contrario, eleva las vejaciones a un punto mucho más agudo en donde sexo y seducción resultan más letales que la bala de cualquier arma.

La estructura narrativa del filme encuentra su fuerza en el juego de poder y explica de manera explicita como las Sparrow son la pieza maestra en un rompecabezas sexual, que una vez embonado, permite la extracción de información sin dañar al activo en la operación en cuestión. Aunque por momentos languidece con el idilio con Nate Nash —interpretado por Joel Edgerton— el agente de la CIA en un amorío intermitente que se debate entre la realidad y la traición, amenazando sus carreras y la seguridad de sus respectivos países.

La historia de la bailarina en Red Sparrow es una oportunidad intimista, sensual y casi microscópica para redescubrir los matices de Lawrence, una actriz in crescendo con cada personaje que encarna.

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