La pandemia revela y exacerba inequidades globales

La pandemia revela y exacerba inequidades globales

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La desigualdad ha definido durante mucho tiempo la vida de millones de personas en todo el mundo. Los desequilibrios económicos, sociales y políticos imperan en naciones desarrolladas y en vías de desarrollo, afectando a distintas comunidades mediante distintas formas de exclusión y discriminación. 

Ahora que el mundo supera los 100 millones de infecciones por Covid-19 y más de 2 millones de muertes, nunca ha sido más necesario abordar la desigualdad como un factor definitorio del sufrimiento humano durante la pandemia. 

Hoy, la palabra “desigualdad” se transforma en un eufemismo para denominar las formas crueles y dolorosas en las que la pandemia ha revelado brechas estructurales en todo el mundo. 

La pandemia de Covid aceleró más la desigualdad global que se vive en la actualidad. Te dejamos la colaboración de nuestra columnista Daniela Guerrero.

Las muertes masivas durante la pandemia sirven como recordatorio de los efectos brutales de la inequidad. Según un informe del equipo de respuesta a Covid-19 del Imperial College, las infecciones y muertes durante la pandemia fueron impulsadas en gran medida por factores económicos. “Nuestros resultados demuestran mayor probabilidad de muerte por Covid-19 en poblaciones con índices altos de pobreza”, se afirma en el reporte. 

Los investigadores del Imperial College determinaron que poblaciones de bajos ingresos de todo el mundo no sólo tenían menos probabilidades de acceder a medidas preventivas como el lavado de manos o el uso de mascarillas, sino que además trabajaban en sectores en los que el distanciamiento social nunca se materializó. Según el informe, factores como ocupación y nivel de ingreso determinaban directamente la capacidad de distanciamiento social de cada individuo, “ya sea por una mayor exposición en su empleo o por trabajar en sectores informales que no ofrecen seguridad ante periodos de desempleo.” 

La prevención no ha sido el único problema de ciudadanos desfavorecidos. Al enfermarse, poblaciones de bajos ingresos se enfrentan a importantes barreras físicas y financieras para acceder a servicios de salud. 

En EU, los afroamericanos han sido los más propensos a morir a causa de Covid-19, seguidos por los nativos americanos y los hispanos/latinos. En México, más del 75% de las víctimas mortales sólo habían recibido educación secundaria, y casi la mitad no había recibido instrucción más allá de los niveles de primaria.  

“Hay un efecto de selección en relación con la escolaridad,” dijo el investigador mexicano Dr. Héctor Hiram Hernández Bringas en entrevista con Animal Político, “esto está ligado a la condición socioeconómica, porque la escolaridad nos habla de condiciones precarias de trabajo, de vivienda, de acceso a los servicios de salud y en general a los servicios.” 

Además de revelar abismos entre ciudadanos de un mismo país, las múltiples crisis desatadas por la pandemia también han ampliado brechas a nivel global. La desigualdad se ha intensificado y ampliado simultáneamente en todo el mundo. 

Según un informe reciente de Oxfam, “la pandemia de coronavirus tiene el potencial de provocar un aumento de la desigualdad en casi todos los países a la vez, la primera vez que esto ocurre desde que se tienen registros.” Oxfam subrayó el inquietante contraste entre los nueve meses que le tomaron a las fortunas de los multimillonarios regresar a niveles anteriores a la pandemia, mientras que estimaciones sugieren que la recuperación de las poblaciones más pobres del mundo tardará más de una década. 

En la encuesta realizada por Oxfam a 295 economistas de 79 países, el 87% de los encuestados esperaba que la desigualdad de ingresos aumentara en su país como consecuencia de la pandemia. Más del 50% de los encuestados pensaba que la desigualdad de género también aumentaría, y el 75% esperaba que la desigualdad racial se agravara. 

Hoy, cuando la distribución de las vacunas también resulta ser un proceso asimétrico en el que se discrimina tanto a personas como a países enteros, es importante recordar que la pandemia no afectó a todos por igual. 

Si bien el aislamiento y los cambios en las rutinas diarias no han sido ideales, considerar las disrupciones sociales los mayores problemas durante la pandemia es un privilegio ausente para millones de personas en el mundo que perdieron sus vidas y sus medios de subsistencia, sumergiéndose en un estado más profundo de precariedad e invisibilidad.

 

La pandemia de Covid aceleró más la desigualdad global que se vive en la actualidad. Te dejamos la colaboración de nuestra columnista Daniela Guerrero.

The Covid-19 pandemic has exposed and accelerated global inequality 

Inequality has long defined life for millions around the world. Economic, social, and political imbalances are prevalent among developing and developed nations, affecting communities through different forms of exclusion and discrimination. 

As the world surpasses 100 million Covid-19 infections and over 2 million deaths, addressing inequality as a massive source of havoc and human suffering during the pandemic has never been more necessary. 

Today, as the countries face their first Covid-19 winter, “inequality” has become a euphemism for the ways in which the pandemic has painfully revealed some of the most entrenched and insidious structural biases across the world. 

Massive deaths during the pandemic serve as a stark reminder of inequality’s brutal effects. According to a report by Imperial College’s Covid-19 response team, health outcomes during the pandemic were largely driven by structural economic determinants. “Our results demonstrate clear trends that the probability of death from Covid-19 increases with increasing poverty,” stated the research paper. 

La pandemia de Covid aceleró más la desigualdad global que se vive en la actualidad. Te dejamos la colaboración de nuestra columnista Daniela Guerrero.

Imperial College researchers determined that low-income populations around the world were not only less likely to have access to preventative measures such as handwashing or mask-wearing but were also employed in sectors in which social distancing never materialized. According to the report, occupation and income directly shaped an individual’s ability to social distance, “either through enhanced exposure in their employment or through their employment in a casual labor market that provides no safety for periods of unemployment.” 

Prevention hasn’t been the only major issue for disadvantaged citizens. Upon getting sick, low-income populations face significant physical and financial barriers to accessing healthcare. 

In the US, Black Americans are most likely to have died from Covid-19, followed by American Indian/Alaska Natives and Hispanic/Latino Americans. In Mexico, over 75% of fatalities had only received secondary education, with nearly half not receiving instruction past elementary levels.  

“There is a selection effect in relation to schooling,” said Mexican researcher Dr. Héctor Hiram Hernández Bringas in an interview with Animal Político, “this is linked to the socioeconomic condition, because schooling tells us about precarious working conditions, housing, access to health services, and in general to services.” 

Besides revealing widely divergent experiences within a single country, the multiple crises that the pandemic has unleashed widened existing global gaps. Inequality has simultaneously intensified and scaled up worldwide. 

According to a recent Oxfam Report, “the coronavirus pandemic has the potential to lead to an increase in inequality in almost every country at once, the first time this has happened since records began.” Oxfam highlighted the disturbing contrast between billionaires’ fortunes returning to pre-pandemic highs in less than nine months, while estimates suggest that recovery of the world’s poorest populations will take over a decade. 

In Oxfam’s survey of 295 economists from 79 countries, 87% of respondents expected income inequality to rise in their country as a result of the pandemic. Over 50% of respondents thought gender inequality would also increase, and 75% expected racial inequality to exacerbate. 

Today, as vaccine distribution also proves to be a highly asymmetric process in which both people and entire countries are discriminated against, it’s important to remember that the pandemic didn’t affect all equally. 

While social disruptions, isolation, and changes in daily routines were by no means ideal — having those be the largest issues during the pandemic is a privilege absent for millions of people around the world who lost their lives and livelihoods, while sinking into a deeper state of precariousness and invisibility. 

TW: @daniguerreroo

JGR

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