Nueva York hace historia con fondo de $2,100 millones para migrantes indocumentados que no recibieron apoyo durante la pandemia

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Felipe Idrovo, Ecuador

Hace un año, Felipe Idrovo se encontraba en uno de los momentos más duros de su vida. Su hermano murió a causa de Covid-19; el propio Idrovo se contagió y terminó en urgencias en el hospital de Elmhurst, en Queens, uno de los primeros epicentros de la pandemia; mientras convalecía y lamentaba la muerte de su única familia en Estados Unidos, Idrovo fue desalojado de su departamento, ya que, al perder su trabajo en una planta de distribución de comida, no podía pagar la renta.

“Mi trabajo de ocho años desapareció, mi hermano murió sin poder despedirme de él, pasé de tener mi propio departamento a un cuarto con todas mis cosas en pilas,” dijo Idrovo, un trabajador ecuatoriano cuya vida cambió a causa de la pandemia. “Yo no estaba preparado para nada de esto. Empecé a pasar mucho tiempo en la cama, me di cuenta de que estaba deprimido y solo.”

Ana Ramírez, México

Ana Ramírez aún recuerda el momento en el que perdió su trabajo el año pasado, cuando Nueva York ordenó el cierre de todos los restaurantes a mediados de marzo. La barista originaria de México vació su casillero y se despidió de sus compañeros, esperando que la emergencia sanitaria pasara en unas cuantas semanas. “Primero empezaron a recortar los días que podíamos trabajar y un día simplemente nos dijeron váyanse a sus casas, vamos a desinfectar todo,” dijo Ramírez.

El estado de Nueva York hizo historia al autorizar un millonario fondo para ayudar a los migrantes indocumentados que no fueron apoyados al inicio de la pandemia.
“Diego de la Vega. Cortesía Make the Road NY”

La caída libre de la industria restaurantera dejo a Ramírez sin trabajo por varios meses, mientras las cuentas se acumulaban y sus ahorros se encogían. “Te empieza a latir el corazón muy rápido y piensas cuando me van a llamar otra vez, que va a pasar,” dijo la trabajadora mexicana. “Tuve que salir a las iglesias a buscar comida. Y el miedo a contagiarte de Covid sabiendo que no eres ciudadana, que no tienes seguro médico, y que tu familia no está cerca para ayudarte, es verdaderamente descorazonador.” 

Rubiela Correa, Colombia

Cuando la madre de Rubiela Correa murió en Colombia hace varios meses, la trabajadora de limpieza y cuidadora no pudo enviar flores para su tumba porque no tenía dinero. En menos de una semana, sus tres empleadores le cerraron las puertas —recuerda que fue como si se hubieran puesto de acuerdo. “Todos tenían miedo de que yo les llevara el virus porque viajaba en camiones y en el metro,” dijo Correa. “Me prometieron que cuando pasara la pandemia podría regresar, pero la pandemia aún no termina y ya pasó mas de un año.”

Tras quedarse sin ningún tipo de ingreso, Correa perdió la capacidad de mantener a su hijo en Colombia, quien se quedó a unos cuantos semestres de terminar la universidad porque ya no pudo pagar sus estudios. “Yo no era millonaria, pero tenía como ayudar a mi familia. Hoy, no puedo proteger a mi hijo que es mi razón de vivir, porque no me puedo ayudar ni a mi misma por la falta de trabajo y las deudas,” dijo Correa. “Se movió el piso debajo de mi sin ninguna advertencia, de un momento a otro cambió mi vida.”

Ayunando por los Olvidados  

Tras un año de crisis, dolor, y pérdidas inimaginables, Idrovo, Ramírez, y Correa decidieron participar en la huelga de hambre, “Ayunando por los Olvidados.” Dicha fue organizada por la Coalición de Trabajadores Excluidos, para exigir apoyo económico para trabajadores indocumentados, quienes se quedaron fuera de todos los subsidios a nivel estatal y federal. 

El estado de Nueva York hizo historia al autorizar un millonario fondo para ayudar a los migrantes indocumentados que no fueron apoyados al inicio de la pandemia.
“Diego de la Vega. Cortesía Make the Road NY”

“Yo llegué acá pensando que iba a ayunar tres días, pero seguí otro día y luego otro día, porque me di cuenta de que a muchos nos hacia falta pagar la renta, que no podíamos comprar comida, y que todos teníamos historias parecidas,” dijo Correa. “Esto me hizo empezar una lucha, por mis compañeros y por mí.” 

Ana Ramírez supo que participaría en la huelga de hambre hasta sus últimas consecuencias después de la primera semana sin alimento. “Esta huelga es un grito desesperado para que nos den lo mínimo que nos corresponde como trabajadores, y yo seguiré hasta donde de mi cuerpo” dijo Ramírez. “¿Qué mas puedo perder? Ya perdí a mi familia cuando me vine para acá, pierdes todo tu entorno, pierdes hasta tu personalidad porque dejas a tu país y vienes a otro y te dicen una y otra vez, que no eres nadie.” 

A pesar de la voluntad de estos tres trabajadores, quienes, junto con un grupo de casi cien huelguistas migrantes, protestaron por más de tres semanas mientras las negociaciones del presupuesto estatal se extendían a causa de desacuerdos, Idrovo dice que por momentos no se veía el final de la huelga. 

Durante el penúltimo día, la madre de Idrovo le suplicó que comiera, puesto que no quería perderlo como perdió a su esposo y a su otro hijo. “Me sentí muy mal porque uno no puede abandonar lo que cree que es justo,” dijo Idrovo. “Pero veía la cara de mi hermano, la cara de mi papá, las caras de mis hijos en Ecuador, y me llegaba ese fantasma de ¿Vale la pena? ¿Lo que uno esta haciendo, servirá de algo?”

Tres semanas de ayuno y $2,300 mil millones en pagos para indocumentados 

Después de veintitrés días de ayuno, la mañana del 7 de abril, los tres trabajadores aclamaron el primer fondo de miles de millones de dólares para migrantes indocumentados en la historia de Estados Unidos, con una celebración pública en Washington Square Park. 

Al enterarse que el estado de Nueva York había aprobado un fondo de ayuda económica de $2,300 millones en respuesta a la campaña Fund Excluded Workers — liderada por casi 200 organizaciones y trabajadores indocumentados de distintas industrias — Idrovo, Ramírez, y Correa comieron después de tantos días de ayuno.

El estado de Nueva York hizo historia al autorizar un millonario fondo para ayudar a los migrantes indocumentados que no fueron apoyados al inicio de la pandemia.
“Diego de la Vega. Cortesía Make the Road NY”

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“Hoy honramos a estos huelguistas que pusieron sus vidas en juego para ganar este fondo,” dijo Angeles Solís, de Make the Road New York, una organización comunitaria liderada por migrantes. “Denles un aplauso a todos, ¡Hoy finalmente pueden comer!”

Activistas y algunos legisladores que participaron en las negociaciones del nuevo fondo afirmaron que la campaña de un año de la Coalición de Trabajadores Excluidos, junto con la huelga de hambre durante las ultimas semanas antes de que se decidiera el presupuesto, contribuyeron a que se aprobara el histórico paquete de incentivos.

El estado de Nueva York hizo historia al autorizar un millonario fondo para ayudar a los migrantes indocumentados que no fueron apoyados al inicio de la pandemia.
“Diego de la Vega. Cortesía Make the Road NY”

“Aquí, en el estado de Nueva York, acabamos de liderar el establecimiento de un programa sin precedentes que pone dinero directamente en los bolsillos de quienes lo necesitan,” dijo Solís. “Hoy hemos sentado un nuevo precedente.” 

El fondo de 2.100 millones de dólares ofrecerá hasta 15,600 dólares en pagos únicos a quienes presenten documentación formal que demuestre pérdida de ingresos, como un número de identificación fiscal individual, talones de pago, o extractos bancarios. Aquellos que tengan prueba de residencia en Nueva York, pero no puedan verificar su empleo antes de la pandemia sólo podrán optar a un pago de 3,200 dólares. 

Activistas y legisladores que impulsaron el fondo afirman que, aunque los migrantes indocumentados representan más de la mitad de los trabajadores esenciales de la ciudad de Nueva York, hasta 300,000 neoyorquinos quedaron excluidos de cualquier ayuda federal o estatal debido a su estatus migratorio o a su reciente encarcelamiento. 

Desde personal médico hasta trabajadores de la construcción, jornaleros, trabajadores de la industria alimentaria, vendedores ambulantes, limpiadores y personal doméstico, los migrantes indocumentados permanecieron en la línea de fuego de la pandemia o fueron de los primeros en perder sus empleos en el último año. Nunca pudieron cobrar beneficios desempleo, ni cheques de estímulo, ni solicitar préstamos.

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“Nuestra huelga de hambre no empezó hace tres semanas, empezó en marzo del año pasado, cuando nuestros trabajos se cerraron, cuando nos echaron de nuestras casas, cuando nos enfermamos de Covid,” dijo Idrovo, quien ayunó durante veinte días seguidos. 

El estado de Nueva York hizo historia al autorizar un millonario fondo para ayudar a los migrantes indocumentados que no fueron apoyados al inicio de la pandemia.
“Diego de la Vega. Cortesía Make the Road NY”

La huelga de hambre rotativa comenzó el 16 de marzo y fue sostenida por casi un centenar de personas que ayunaron durante diferentes periodos de tiempo. El contralor de la ciudad y candidato a la alcaldía, Scott Stringer, ayunó durante un día en solidaridad; la asambleísta Marcela Mitaynez, demócrata peruana-estadounidense, ayunó durante casi dos semanas; y un grupo más pequeño de unos cincuenta manifestantes ayunó y durmió en la iglesia Judson Memorial y en la iglesia presbiteriana de White Plains. Según los miembros de la Coalición de Trabajadores Excluidos, el 96% de los huelguistas eran mujeres inmigrantes de color. 

Correa y Ramírez fueron los huelguistas que más tiempo estuvieron en la protesta, con más de 550 horas sin comer. Ana dice que, como trabajadora de un restaurante que ha pagado impuestos durante más de diez años, el fondo es algo más que dinero. “Este paquete de ayuda es también un reconocimiento a los migrantes indocumentados como yo, que sudamos, que hacemos turnos extra, que trabajamos muy duro todos los días. Es un reconocimiento a la dignidad humana,” dijo Ramírez. “Mi primera comida fue espiritual más que nada. Me sentí alimentada por la histórica victoria que ayudamos a conseguir.”

“No puedo creer lo que hicimos,” dijo Correa, que, junto con Ramírez, ayunó durante veintitrés días seguidos. “No fue fácil, pero valió la pena.”

Un camino difícil y dudas sobre el futuro

Las dilatadas discusiones y cambios de última hora en el fondo no sólo revelaron una fuerte oposición por parte de los republicanos, sino también fisuras entre los legisladores demócratas sobre la cantidad de dinero a asignar y la forma de verificar elegibilidad. Aunque el proyecto de ley fue defendido por los demócratas progresistas y por la mayoría de los legisladores de la ciudad de Nueva York, una treintena de asambleístas demócratas y al menos trece senadores expresaron sus reservas sobre el fondo. La mayoría de estos legisladores representaban a distritos suburbanos y rurales del norte del estado de Nueva York.  

Progresistas como la asambleísta Amanda Séptimo y los senadores Gustavo Rivera y Jabari Brisport acusaron de intolerancia a los legisladores que se opusieron al fondo alegando inquietudes de sus electores sobre la entrega de dinero a gente indocumentada. “Esta no es una decisión difícil. No se puede llamar a estos trabajadores esenciales hasta el punto de tener que pagarles,” dijo Brisport en un mitin de la Coalición de Trabajadores Excluidos. “No trabajaré con legisladores que habiliten a gente racista”.

El presidente del Partido Demócrata, Jay Jacobs, respondió a Rivera, Brisport y otros legisladores que acusaron de racismo a quienes rechazaron el fondo en un comunicado. “Cuestionar ciertas disposiciones del proyecto de ley de ‘trabajadores excluidos’ NO hace que alguien sea racista,” dijo Jacobs. 

Sin embargo, la huelga fue apoyada por muchas otras figuras del mundo político, como la ex candidata a gobernadora y activista Cynthia Nixon, el defensor público de la ciudad de Nueva York Jumaane Williams, y las candidatas a la alcaldía Maya Wiley y Dianne Morales.

Desde que se aprobó el fondo, activistas y legisladores han expresado preocupaciones sobre ciertas disposiciones que podrían dejar fuera a varios trabajadores indocumentados o disminuir la cantidad de dinero a la que podrán acceder. Organizadores de Make the Road New York dicen que el lenguaje del presupuesto deja dudas sobre la auto-certificación de empleo y la documentación alternativa para los trabajadores en industrias informales, basadas en pagos en efectivo, como la limpieza de casas o el trabajo de día. 

“Lo que queremos es una aplicación real del programa, de manera accesible y clara, para que todas las organizaciones, junto con mi oficina, sean capaces de proporcionar a nuestra gente información correcta y precisa para que nuestras comunidades puedan aprovechar cada dólar,” dijo la senadora estatal Jessica Ramos, demócrata de Queens y principal impulsora del fondo. 

Mientras las solicitudes aún no se han abierto en Nueva York, el 7 de abril trabajadores indocumentados de Nueva Jersey anunciaron su propia huelga de hambre para exigir ayuda económica ante la pandemia. 

TW: @daniguerreroo

JGR 

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