Tomar nuestras decisiones y no dejar que otros lo hagan

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Hemos hablado de elegir y no actuar compulsivamente, cuando sientes que tienes que vivir bajo la dirección de alguien o vivir de modo que no te desilusiones o lastimes a alguien, entonces, tu vida se convierte en una necesidad de justificación continua para complacer a otros.

Sí esas y otros están decidiendo por ti.

Las demás personas son parte importante de tu vida.

No tendríamos amor y relaciones confiables si esto no fuera así.

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Sin embargo, no importa que nosotros pensemos de manera diferente, pues no podemos ver lo que sucede dentro de otra persona, ni siquiera de aquellos de quienes nos sentimos cercanos.

Es importante que nos hagamos del control de nuestra vida y con ello tomemos nuestras decisiones si que otros lo hagan.


Más aún, todos somos seres únicos. De ahí que tenemos que educar a los demás sobre quiénes somos nosotros. Con esto logramos compartir lo que pensamos y sentimos con ellos, es importante mencionar que esto significa que también tenemos que decir a veces NO. Por supuesto que a algunos los dejarás desilusionarse ante nuestra negativa necesaria.


Es muy importante mencionar que la desilusión es un sentimiento humano muy sano, decir claramente NO abre el camino para decir SÍ con honestidad, te permite ser tú mismo en vez de fingir ante los otros.

En lo personal cuando alguien me dice lo que siente, me agrada.

Entonces no invado su intimidad ni lo hago responsable de mis expectativas. Uno se siente seguro. Quizá en algunas ocasiones no siempre es agradable, pero sé en dónde me encuentro.

Espero lo mismo de los demás, así no soy mal interpretada.

Cuándo uno trata de ocultar uno de “sus rostros” o tienes rostros que no quieres aceptar, estás en peligro de engañar a los demás.


Con el reconocimiento de todos nuestros rostros, sabiendo que eres responsable de tu persona, que puedes tener diferentes estados de ánimo a diferentes horas y aceptar que puedes equivocarte así como estar en lo cierto, de esta manera estás en condiciones de garantizar el mismo trato para los demás.

Es importante que nos hagamos del control de nuestra vida y con ello tomemos nuestras decisiones si que otros lo hagan.

Puedes enfrentarte a la realidad y no a las fantasías que te haces de ellas.


Debemos tener en claro que la vida es como un océano, con olas a veces grandes, otra veces chicas; suaves o fuertes. De la misma manera algunas personas son suaves y otras duras; para llevar la analogía con el océano un poco más lejos digamos que la corriente es como la vida y que las olas son esenciales para el movimiento del océano y de la vida que contiene.


Las olas son la respuesta natural a todas las fuerzas del universo.

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Y así funciona con algunas personas que su rostro es la consecuencia natural del género, de la vida y del crecimiento y sé que tanto las tormentas como el brillo del sol forman parte de la vida.

De modo que es muy bueno enorgullecerse del rostro atormentado, así como el rostro brillante y uno lo acepta como algo natural para cada contexto.


No tienes que poner una cara contenta cuando te sientes mal, sino la cara que corresponde a ese estado de ánimo y tampoco poner una cara dubitativa cuando te sientes iluminada. En otro sentido, estos rostros en su diversidad son parte de los recursos con que cuentan para responder a ciertas circunstancias.

Dentro de cada uno de nosotros hay espacio para miles de ellos y reconocer quién vive dentro de ti, amar y entender esas partes son clave para poder contribuir a su desarrollo y su mayor armonía con el resto de tu persona.


Cuando consideras lo humano de esto y no lo malo, entonces ese trabajo con el espíritu de descubrimiento semejante al de un arqueólogo ¿Qué encontraré en la siguiente excavación? Saber que soy el amo y no el ciervo hace posible que decida por mí mismo y no que otro lo haga.

JGR