El impacto del voto latino en la elección de 2020

El impacto del voto latino en la elección de 2020

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Daniela Guerrero

Con la elección presidencial de 2020 cada vez más cerca, el voto latino se perfila como uno de los factores con mayor peso en el ciclo electoral de noviembre. Cuando hablamos del voto hispano en Estados Unidos, es tentador pensar de manera singular.

Afirmaciones generales sobre la afiliación partidaria, la participación electoral y las prioridades del grupo minoritario más grande del electorado norteamericano, con 32 millones, son más fáciles de hacer que de comprobar. Entonces, ¿cómo se comporta la comunidad latina? ¿Qué temas son los más importantes para el sector demográfico con mayor potencial de crecimiento en Estados Unidos? ¿Quiénes votan y por quién?

Para predecir tendencias electorales de 2020 con respecto al voto latino, la información sobre este bloque electoral resulta esencial, especialmente si consideramos la creciente racialización de la política norteamericana.

Stephanie Valencia, cofundadora del centro de investigación sobre el electorado latino EquisLabs, cree que 2020 podría ser un parteaguas para la participación política de la comunidad latina. Sin embargo, existen dudas sobre la movilización, puesto que las preferencias de este grupo no necesariamente se traducen en votos.

“Joe Biden tendrá dificultades para vencer a Donald Trump sin lograr nuevos niveles de apoyo,” escribió Valencia para el New York Times. “Pero si los Demócratas no actúan, predecimos que casi el 60 por ciento de los votantes latinos elegibles en los estados oscilantes se quedarán en casa.”

De acuerdo con la última encuesta por el Centro de Participación Electoral/Voto Latino, los votantes hispanos podrían determinar resultados en Arizona, Florida, Nevada, Carolina del Norte, Pensilvania y Texas — seis estados claves en la batalla por la presidencia.

La encuesta mostró un nivel bajo de entusiasmo entre latinos en estados donde la población podría afectar el resultado, particularmente entre votantes jóvenes.

Los resultados indicaron menor entusiasmo por la candidatura de Biden, con un índice de 59 por ciento de latinos con la intención de votar, comparado con el 73 por ciento seguros de votar en febrero. Sólo el 46 por ciento de menores de 30 años dijeron que planean votar.

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Stephen Nuño, un encuestador de Latino Decisions, dijo que «no hay duda» de que la pandemia de COVID-19 ha disminuido el entusiasmo de los votantes latinos, ya que las preocupaciones del mundo real superan todo lo demás. “Al final no hay suficientes esfuerzos de alcance demográfico, además de que Bernie Sanders, quien tenía la atención de estos votantes, se retiró.”

De manera general, a los votantes latinos les preocupan temas como la migración, servicios de salud, trabajos y salarios, el estado de la economía norteamericana, y educación. Hoy las prioridades de los votantes hispanos son: 1) la respuesta al COVID-19, 2) reducción de costos de

servicios de salud, 3) desempleo, 4) discriminación contra latinos y migrantes, y 4) mejores salarios.

Sergio Garcia-Rios, profesor de Gobierno y Estudios Latinos en Cornell University enfatizó que, para el electorado latino, tener acceso a servicios médicos ha sido una necesidad esencial por años, hoy agravada por la pandemia.

«Es muy interesante que todavía estamos hablando de servicios de salud,” dijo Garcia-Rios en entrevista con The Hill. “Estas prioridades siempre han estado en la agenda de los latinos y de muchos otros grupos minoritarios, y ahora el COVID-19 ha exacerbado estas necesidades.»

Esta priorización de los servicios de salud ha contribuido a que dos tercios de votantes latinos se identifiquen como Demócratas. Sin embargo, más allá de similitudes en preferencias y afiliaciones, la identidad latina no es unidimensional. Entre los más de 32 millones de electores, coexisten diversas identificaciones nacionales, étnicas, políticas, históricas y culturales.

Existen lazos pan-étnicos, pero también diferencias en base a los países de origen. Identidades y preferencias varían en función del estado en donde alguien vive, el país de origen con el que se identifica, y la forma en la que concibe su vida en Estados Unidos. Una familia latina de origen cubano en Florida puede compartir características con una familia de origen salvadoreño en Washington, DC, o una familia con nexos mexicanos en Nueva York, pero sus posturas políticas pueden variar en base a sus experiencias.

A pesar de percepciones generales sobre los votantes latinos como “anti-Trump,” la realidad resulta más compleja. En las investigaciones de Valencia para EquisLabs, se encontró que, en 2016, la tasa de abstención de votantes latinos fue más alta que la de votantes blancos y afroamericanos.

Los latinos que se mostraron ambivalentes votaron por Hillary Clinton sobre Donald Trump, pero casi el 30 por ciento no votó. Esto representó casi el doble de la tasa de abstención entre votantes blancos, y excedió la de votantes afroamericanos.

Para ampliar el electorado latino, es importante incitar a este bloque a votar. La menor participación de estos votantes no se debe a la apatía. En cambio, muchos electores latinos no creen que su voto tiene un impacto material en los resultados de las elecciones, y mucho menos en sus vidas, basándose en experiencias pasadas.

Algunos no se sienten seguros de que votarán de manera correcta, incluso cuando están informados sobre los candidatos. Otros no responden a la retórica anti migrante con ira, sino con miedo, lo que obstruye la movilización.

Las mismas abstenciones que lastimaron a Clinton y beneficiaron a Trump podrían repetirse en la elección de 2020, puesto que la campaña de Biden no ha buscado movilizar a votantes hispanos con la misma intensidad que otros candidatos, principalmente Bernie Sanders durante las elecciones primarias.

Aunque Biden lidera al presidente Trump en la comunidad latina con un 59 a 25 por ciento, la encuesta del Centro de Participación Electoral/Voto Latino mostró que el apoyo del ex vicepresidente con el grupo ha caído desde principios del ciclo.

Biden está teniendo un desempeño inferior al de Clinton con el grupo en el mismo momento del ciclo anterior, cuando tenía un 73 por ciento de apoyo entre votantes latinos en el verano de 2016. Incluso si el electorado latino no apoya al partido Republicano, su falta de participación puede beneficiarlo de manera importante.

Además de la manera desproporcionada en la que la comunidad latina ha sufrido los efectos físicos y económicos del COVID-19, cargando el mayor número de muertes y altos índices de desempleo, la pandemia ha traído nuevos retos en cuanto a la manera de votar.

Se ha vuelto un tema complicado para el partido Demócrata conseguir que los votantes latinos que representan parte de su coalición voten durante la pandemia, ya que muchos expresan bajos niveles de información sobre las opciones de voto por correo que se utilizarán de manera masiva en esta elección. Este vacío de información y falta de campañas para movilizar votantes pueden agrandar índices de abstención pasados.

Sin embargo, es importante tomar en cuenta que, en 2018, la participación del bloque latino registró aumentos de dos y tres dígitos. Alrededor de 27 por ciento de los votantes latinos en 2018 dijeron que era su primera participación en elecciones intermedias, comparado con el 18 por ciento de votantes afroamericanos y el 12 por ciento de votantes blancos.

Hoy, si algo es seguro es que la participación electoral latina no se definirá por preferencias o actitudes hacia Biden o Trump, hacia Demócratas o Republicanos; sino por el grado de movilización que aquellos interesados en su voto logren incitar.

TW: @daniguerreroo

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