El perverso juego narcisista

El perverso juego narcisista

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En repetidas ocasiones hago mención del cine como espejo social, que retrata la situación de algún país, nos cuenta un acontecimiento histórico importante, o nos plantea el comportamiento de cierto perfil generacional, pues hoy les toca el turno a los llamados ‘‘millennials’’.

Y no voy a entrar en detalles de su filosofía porque todos los días sus gustos mutan, la frugalidad de sus acciones viviendo al día, es un foco rojo para los que fuimos educados bajo el sistema de la vieja escuela. La frase de que las nuevas generaciones vienen con otro chip realmente toma fuerza en este moderno cuento de hadas.

La película ‘Bang Gang’ (Une Histoire D’Amour Moderne), es un drama francés —aunque difiero en el calificativo porque me parece que encaja más como una sosa comedia juvenil— dirigido por Eva Husson, que se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto en el 2015, plantea lo sencillo que es para un adolescente introducirse al peligroso mundo del alcohol, el sexo y la perversión, no quiero sonar moralista, pero asusta y preocupa esa vida vacía, esas juventudes tan heridas que ni ellos mismos saben a dónde van. 

Y para darle mayor impacto al relato, aseguran está basado en sucesos reales, donde los alumnos de un colegio de clase media habían contraído enfermedades de transmisión sexual, a consecuencia de las orgías que organizaban entre ellos. Es la historia de George —Marilyn Lima— de 16 años, estrella del instituto que se enamora de Alex —Finnegan  OldField— y para llamar su atención, comienza una especie de juego colectivo, en donde Alex, Nikita —el mejor amigo de Alex interpretado por Fred Hotier—  Laetitia —Daisy Broom— Gabriel —Lorenzo Lefrébvre— y más tarde todo el instituto,  van a descubrir las mieles del sexo, aderezada con drogas y una que otra enfermedad venérea para situarlos en medio del escándalo y el escrutinio social, pero al mismo tiempo aleccionarlos a cada uno de manera radicalmente distinta.

Debo confesar que no encontré la ‘moderna historia de amor’ que me prometieron en los 98 minutos que dura la película, porque me rehúso a encontrarla en la figura de George y Gabriel. Al final la cinta resulta cómo una popular foto en Instagram, llena de ‘likes’ pero nada que no hayamos visto en la popular red social. No encontré esas letras chiquitas que tanto me gustan, además sus personajes terminan mal interpretando la lección creyendo que un par de pastillas les van a devolver su libertad. 

 

 

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