Detrás de un gran hombre hay una gran mujer

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Si no hay reglas para vivir y tampoco las hay para amar, ¿qué sucede entonces cuando la medicina impone reglas inverosímiles que lejos de ayudar a un enfermo terminan encarcelándolo en sus males? A toda acción corresponde una reacción, de igual o mayor magnitud, pero de sentido contrario. 

La vida de Robin Cavendish —un maduro Andrew Garfield— es como la de cualquier joven con toda la vida por delante. Con una prometedora carrera en el ejército británico donde alcanzó el rango de Capitán, Cavendish decide abandonarlo después de 7 años para iniciar un negocio de tés con un amigo suyo, razón por la cual tiene que viajar a Kenia en compañía de su nueva esposa Diana —la guapa Claire Foy— quienes disfrutan del exótico país como su luna de miel, lo que nunca esperarían es que la majestuosidad de aquellos paisajes trajera con el viento una extraña enfermedad que pondrá a prueba el amor entre los dos.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la poliomielitis afectó a millones de personas en el mundo, pero principalmente a Europa y América a principios del siglo XX. De hecho, son conocidas las historias de increíble fuerza de voluntad y lucha de los enfermos de polio, por ejemplo Franklin D. Roosevelt el trigésimo segundo Presidente de los Estados Unidos, que a toda costa ocultó los estragos de su parálisis para no mostrar debilidad ante sus enemigos, y qué decir de Frida Kahlo que transformó todo ese sufrimiento y dolor en arte tan admirado hoy en todo el mundo, igual que Chavela Vargas, la mujer del jorongo y peculiar voz que le cantaba al desamor contrajo también la enfermedad cuando niña, no era entonces para menos que Robin Cavendish se mostrara débil, debía sacar la casta aunque le llevara tiempo entender su condición.

La ópera prima ‘‘Una razón para vivir’’ —cuyo título en inglés es Breathe— está dirigida por el actor y escritor británico Andy Serkis —conocido por haber interpretado a Gollum en la trilogía del ‘‘El Señor de los Anillos’’, ‘‘El Hobbit’’ y a César en la película ‘‘El Planeta de los Simios’’ con la técnica de captura de movimiento— con la dosis exacta de emotividad y producida por su mejor amigo y socio Jonathan Cavendish, el hijo de Robin y Diana en la vida real. Sus recuerdos a manera de consejos explican el tono festivo y emocionante que celebra la vida conforme avanza la historia.

Obligado a usar un respirador artificial que lo mantendría con vida por el resto de sus días, y paralizado del cuello hacia abajo, Robin vio cómo se desmoronaban frente a sus ojos los sueños y como caían las esperanzas de ver crecer a su primogénito. Enojado con la vida, con Dios y con los suyos parecía no haber poder humano que lo sacara de tan profunda frustración. Y es justo en este momento de la verdad cuando su esposa se convierte en la fuerza motora de Robin, alentándolo a no dejarse caer, con una entrega total que refleja el amor verdadero. 

Las acciones y lecciones que se cuentan a partir de este suceso endulzan por mucho lo amargo de la situación convirtiendo el drama en una fascinante comedia gracias al talento de Garfield incluso inmóvil. Dado que no se profundiza sobre la vida de los personajes, es que la historia se vuelve un dulce bocado, tan ligero que todos quedaran encantados. ‘‘Una razón para vivir’’ es una oda a la vida en donde la familia nuevamente es la fuerza para vencer cualquier adversidad. Una historia que celebra el valor y reivindica los estándares del amor en tiempos modernos.

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