Carrera contra el tiempo: más vacunados y más infectados en EU

Compartir en email
Email
Compartir en twitter
Twitter
Compartir en facebook
Facebook
Compartir en whatsapp
WhatsApp
Compartir en telegram
Telegram

Daniela Guerrero

Mientras Estados Unidos sigue acelerando el ritmo de vacunación, emerge una carrera contra el tiempo, ante un virus que sigue propagándose y mutando. A medida que varios estados flexibilizan restricciones y surge un preocupante conjunto de variantes de Covid-19, varios expertos temen un nuevo brote de infecciones. 

Uno de los países con mayor número de vacunas sigue luchando por inmunizar a  suficiente de su población para contrarrestar  variantes que son más contagiosas y siguen propagándose rápidamente. Estos cuadros contrastados, uno de esperanza a medida que las inoculaciones se aceleran y otro de temor mientras el número de casos vuelve a aumentar tras semanas en una meseta, suscita una pregunta importante. 

¿Tiene este fenómeno que ver con el propio virus o con otro fracaso de  autoridades y ciudadanos de varios estados para mitigar su propagación? 

Lamentablemente, la segunda hipótesis parece más probable, después de sucesos como la reapertura total de Texas y los enfrentamientos con los spring breakers de Florida que se negaron a renunciar a su “derecho” a la fiesta.

Aunque EU continua significativamente atrasado en esfuerzos para rastrear las variantes del virus en comparación con naciones europeas, el hecho de que un mayor número de estadounidenses esté contrayendo Covid-19 a un ritmo rápido sugiere que muchas de estas variantes ya están en el país. 

El presidente Biden hizo un llamado a los gobernadores, a los alcaldes y a los estadounidenses en general, para que mantengan y, en algunos casos, restablezcan los mandatos de mascarillas que estados como Texas y Mississippi ya han eliminado. Biden habló de la pérdida de “logros duramente luchados y ganados”. 

Te puede interesar: Repartidores de comida en Nueva York luchan por vacunarse

Mientras Estados Unidos sigue acelerando el ritmo de vacunación, emerge una carrera contra el tiempo, ante un virus que sigue propagándose y mutando.

Una de las declaraciones más alarmantes fue la de la directora de los CDC, Rochelle Walensky, que dijo en una rueda de prensa que, aunque el país tenía “muchos motivos para la esperanza”, no podía quitarse de encima la sensación de “fatalidad inminente”. 

¿Por qué está ocurriendo esto una vez más? ¿Por qué Estados Unidos sigue librando la misma batalla contra sí mismo? Tal vez la verdadera respuesta tenga menos que ver con las variantes del virus y con el clima más agradable que ha impulsado a muchos a aventurarse más al exterior y a reanudar viajes. 

Desgraciadamente, la pandemia ha sacado a la luz algunas de las corrosiones sociales más antiguas y arraigadas del país, que ahora incluyen las “guerras de opinión” sobre la gravedad de la pandemia, cuántas personas han “muerto realmente de Covid” y cuán necesarios son ciertos cierres sobre otros.

A medida que surgen más incidentes de violencia y tensión en torno a los cubrebocas, sale a la luz una dura verdad. Los estadounidenses no se enfrentan a “nuevos” desacuerdos sobre el uso de mascarillas o la necesidad de continuar con restricciones, aunque haya más gente vacunada. 

El núcleo de estos conflictos los ha perseguido durante toda la pandemia, y se enfrentaron a su peor crisis en historia reciente como una nación gravemente dividida, enfadada y conflictiva. 

Estados Unidos aún no ha asumido el exorbitante número de muertes, el peaje económico de millones de familias y las fisuras que se han convertido en enormes grietas en el país. Ahora, mientras Covid-19 amenaza con volver dramáticamente a los niveles anteriores, EU se encuentra entre la esperanza y la desesperación. 

A race against time: more vaccinated and more infected Americans

Daniela Guerrero

As the US continues to pick up the pace on vaccinations, there is a race against a virus that continues to spread and mutate. As various states loosen pandemic restrictions and a worrisome set of Covid-19 variants emerge, experts are worried about yet another surge in infections. 

One of the countries with the largest number of vaccines still struggles to immunize enough of its population to offset variants that are more contagious and keep spreading rapidly. These contrasting pictures, one of hope as inoculations pick up speed and one of fear as the number of cases rises once more after weeks in a plateau, prompts an    important question. 

Does this phenomenon have to do with the virus itself or yet another failure from elected officials and citizens across various states to mitigate its spread? 

Sadly, the second scenario appears more likely, after events such as Texas’ full reopening and  confrontations with spring breakers in Florida who refused to give up their “right” to party.

Even though the US has been significantly behind in efforts to track the virus’s variants in comparison to European nations, the fact that a larger number of Americans are contracting Covid-19 at a rapid pace suggests many of these variants are now in the country. 

President Biden called for governors, mayors, and Americans generally, to retain and in some cases, reinstate mask mandates which states like Texas and Mississippi have already eliminated. Biden spoke about losing “hard-fought, hard-earned gains.” 

One of the most alarming statements came from CDC Director Rochelle Walensky, who said in a news briefing that while the country had “so much reason to hope,” she still couldn’t shake the feeling of “impending doom.” 

Why is this happening yet again? Why does the US keep having the same battle against itself? Perhaps the real answer has less to do with virus variants and nicer weather that has prompted Americans to venture outside more and resume traveling. 

Unfortunately, the pandemic has bared some of the country’s oldest, most entrenched social corrosions, which now include the “opinion wars” on how severe the pandemic has been, how many people have “really died from Covid,” and how necessary certain closures are over others.

As more incidents of violence and tension emerge over masks, a distinctly hard truth comes to light. Americans don’t face “new” disagreements over the use of masks or the need for continued restrictions even as more people get vaccinated. The core of these conflicts has haunted them throughout the pandemic, and they faced their worst crisis in recent history as a severely divided, angry, conflicted nation. 

The US still hasn’t come to terms with the exorbitant number of deaths, the economic toll on millions of families, and the fissures that have grown into enormous cracks in the country. Now, as Covid-19 threatens to dramatically return to previous levels, the Us stands somewhere in between hope and despair.

TW: @daniguerreroo