Acoso laboral, práctica que lastima a mujeres

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El acoso sexual es una práctica que una de cada dos mujeres en México, han sufrido alguna vez en su vida. Desde amabilidad exagerada, que trae invitaciones para verse fuera del trabajo, y hasta violencia física o amagos para exigir favores sexuales condicionando el empleo, son de las más constantes. 

Sin embargo, detectar el acoso laboral no es cosa fácil y denunciarlo puede ser un reto y hasta viacrucis para las mujeres, porque además de enfrentar las preguntas y hasta revictimización, será blanco de los superiores, sobre todo si son hombres. 

Además, es una práctica que realizan, mayormente, los hombres, la realidad es culturalmente una conducta de este tipo que es denunciada por mujeres, condiciona el comportamiento de otras mujeres que ocupan una posición de poder. 

También es una realidad que el acoso laboral afecta tanto a hombres como mujeres, pero en este último caso, se realiza por la condición de género de la trabajadora.

Pero, ¿qué dice la ley sobre el acoso laboral?

La Ley Federal del Trabajo (LFT) define al hostigamiento como “el ejercicio del poder en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en el ámbito laboral”, y que puede expresarse a través de conductas verbales, físicas o ambas.

Sobre el acoso sexual, la misma ley dice, que  “una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo del poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima”.

De esta forma, podemos ver que el hostigamiento puede afectar a hombres y mujeres, pues  el hostigador, hombre o mujer, está en una posición jerárquica superior; en tanto, en el caso del acoso laboral, puede venir de cualquier persona que trabaja en el mismo lugar, independientemente de su puesto.

Y aunque hay hombres que pueden ser acosados por mujeres en sus centro de trabajo, la realidad señala que es una proporción mucho menor a la de las mujeres que han pasada por esta situación. 

Según las cifras de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la mitad de las mujeres que trabajan en el país, ha tenido al menos una experiencia de acoso sexual en su centro de trabajo.

Además, por cada 9 delitos sexuales cometidos contra mujeres, hay un delito sexual en contra de un hombre, lo que muestra cuál es el grupo poblacional es más afectado con la violencia sexual.

¿Hay sanciones para el acoso laboral?

De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, los patrones pueden despedir, sin que sea considerado injustificado, a quienes acosen sexualmente. Además, la fracción III del artículo 47 de la misma ley establece que son causas de rescisión de la relación laboral, si un trabajador incurre en faltas de probidad u honradez, en actos de violencia, amagos, injurias o malos tratamientos en contra de alguno de sus compañeros.

También se señala como causal de despido el que un trabajador cometa “actos inmorales o de hostigamiento y/o acoso sexual contra cualquier persona en el establecimiento o lugar de trabajo”.

Con ello, si eres víctima de acoso sexual en tu trabajo, repórtalo a tus superiores, quienes deberán sancionar al agresor, de acuerdo con lo que dice la ley. Sin embargo, hay ocasiones en que la víctima puede rescindirle el contrato, pero puede presentar la denuncia por un despido injustificado. 

Ante una situación de este tipo, tendrás que acudir a la Junta de Conciliación y Arbitraje de tu localidad para presentar la demanda correspondiente; incluso puedes pedir que se te reinstale.

¿Se puede denunciar ante un Ministerio Público?

El Código Penal de la Ciudad de México, en su artículo 179 claisifica al acoso sexual como un delito; en tanto, el Código Penal Federal indica que por motivos de género puede sufrirse discriminación en el trabajo.

Por ello, son delitos que pueden ser denunciados ante el Ministerio Público y el agresor puede ser sancionado hasta con cuatro años de prisión, si se trata de un superior jerárquico. 

Esta puede ser tu próxima acción, sino no te respondieron en tu centro de trabajo. Para ello, y evitar la revictimización, puedes acudir a un abogada o abogado para que presenten la denuncia por escrito; también hay organizaciones sociales que te pueden asesorar y hasta apoyar jurídicamente. 

Algo a lo que te puedes enfrentar, si es que no quieres denunciar a tu agresor, es renunciar, aunque no es lo más justo, pero es preferible buscar opciones en donde no esté en riesgo tu integridad, así como tu estabilidad psíquica y emocional.

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