Sin autos ni industria, aire de CDMX sigue sucio

A pesar de que la pandemia por el Covid-19 redujo la circulación de autos en al menos un 70 por ciento en el Valle de México, las concentraciones de dióxido de azufre (SO2) siguen elevadas, esto debido a la quema de combustóleo en la Termoeléctrica de Tula. 

Las emisiones de este combustible son la causa de muerte de al menos 14 mil personas cada año en el Valle de México, de acuerdo con estudios de la UNAM, el IPN y el IMP.

La campaña científica «Milagro» comprobó cómo los vientos arrastran desde Tula las emisiones a la Zona Metropolitana. Esta situación tuvo como consecuencia que aun con todo y la disminución del uso vehicular, se hayan registrado picos por encima de la norma en los meses recientes.

«Los límites de la Norma Oficial mexicana están muy alejados de los manejados por la Organización Mundial de la Salud», asegura Pablo Ramírez, de Greenpeace.

«Las emisiones del complejo de Tula son verdaderamente peligrosas para las comunidades aledañas y la Ciudad de México y si apostamos por el combustóleo como un combustible alto en azufre habrá implicaciones para la salud», dijo.

El 14 de abril, se registraron 147 partes por billón (ppb) de SO2 en la estación de Coacalco, cuando la Norma Oficial considera un 40 ppb como máximo para poder respirar.

Datos Abiertos de la Ciudad de México muestran cómo las concentraciones de dicho contaminante llegaron hasta las Alcaldías Álvaro Obregón, Benito Juárez y Miguel Hidalgo durante la emergencia sanitaria.

El día de ayer cinco estaciones ubicadas al sur de la Ciudad registraron índices de contaminación «muy altos».

De acuerdo con información oficial, de los 140 días transcurridos del año, sólo 38 han tenido aire limpio.

A partir de la disposición federal que facilita el consumo de combustóleo en las termoeléctricas, especialistas temen que Tula sea un generador de mayores emisiones de dióxido de azufre.

«No cabe más el combustóleo, su uso como energético en las termoeléctricas afecta directamente al medio ambiente y a la salud pública», asegura Jorge Villarreal, especialista de Iniciativa Climática de México.

Finalmente, el especialista considera que si el gobierno entiende la lección tras la pandemia y la prioridad se vuelve la protección de la salud, es un contrasentido apostarle a combustibles que la dañan directamente.

Con información de Reforma. 

JVR

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