Poder, riqueza y fama, consumismo que afecta a la juventud: experto

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El deseo de poder, riqueza y fama que ha sido impuesto por la sociedad como un modelo de consumo para la juventud, ha provocado también graves procesos de frustración.

Esto, al no alcanzarse dichos objetivos que se han recrudecido durante este tiempo de pandemia y ahora se requiere un acercamiento diferente a la juventud, desde una perspectiva pedagógica.

Eso implicaría cambiar conceptos que irían más alla que una intervención, una interacción con los jóvenes, un aprendizaje mutuo, para conocer sus necesidades.

Lo anterior como parte de la intervención que tuvo esta mañana el doctor Juan Carlos Quirarte Méndez, director de la Oficina de Planificación y Desarrollo Salesianos (OPDI), en el conversatorio “Las Juventudes en la actualidad”.

En esa charla participaron también la doctora Teresa Montero y el coordinador de la Unidad Especializada  en Justicia Penal para Adolescentes, Javier Limas Aldana; fungió como moderador el maestro José Luis Flores Cervantes.

El evento se desarrolló durante la primera jornada del foro “Caminando con las juventudes”, evento organizado Salesianos Desarrollo Juvenil del Norte A.C y la red Tira Paro; en las instalaciones del Instituto de Ciencias Sociales y Administración, ICSA, de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

No alcanzar objetivos en los que la juventud se considera exitosa según el modelo impuesto, puede hacerlos caer en procesos de frustración.

Una juventud destinada al consumo

Aunque el fenómeno del consumo se refleja en todas las edades, en el caso de los jóvenes existen algunas diversidades que se convierten en una conexión.

“Hay una cultura dominante que nos va dando, sin darnos cuenta, sin percibirlo, nos está formando a ser consumidores”, indicó.

Dicha cultura mantiene a la juventud como el principal destinatario de los consumos hegemónicos o aquellos que les definen si son o no valiosos, mencionó.

“En el tiempo de la pandemia en esos meses que de alguna manera también se han reconsiderado muchas cuestiones; no es que esto haya cambiado. Por el contrario, otros muchos productos comenzaron a florecer y llevaron también a exacerbar la apetencia por consumir”, dijo.

Quirarte Méndez refirió que existen tres pilares dentro de las juventudes que son los que les llevan a convertirse en consumidores. Es decir, las formas en que podrían sentirse exitosos, por el hecho de ser buen consumidor.

“Soy exitoso porque puedo consumir y se refleja en estas tres cosas, la primera es poder. La segunda, la riqueza. Y la tercera, la fama”, enumeró.

Esos aspiracionismos están enfocados siempre al consumo y en la medida de que el sujeto logra alcanzarlos, está su satisfacción, mencionó.

El poder entendido como la capacidad de dominio a otros; la riqueza entendida desde la visión del acumulamiento del capital; y en la fama como el reconocimiento de que yo valgo porque los demás me ven, me siguen y me convierto en alguien atrayente, ejemplificó.

No siempre se alcanzan el poder, la riqueza y la fama

El Poder, la riqueza y la fama se presentan como los tres pilares consumistas de las juventudes; sin embargo, la gran mayoria de las juventudes, al no tener estas, caen en un proceso de frustración, mencionó el directror del OCDI.

Es en ese punto donde comienzan los problemas, ya que a la juventud se le prepara, se le acompaña y se le educa para ser consumidor. No ocurre así cuando se entra en un proceso de frustración por no alcanzar dichos logros.

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“Sí se nos prepara, forma, acompaña para que seamos consumidores, trabajar para consumir, dar vida para adquirir ciertos productos; pero se nos capacita poco para poder tolerar y padecer frustraciones, por no alcanzar estos niveles”, expresó.

En este sentido es cuando algunos jóvenes, sobre todo aquellos relacionados con las violencias, buscan alcanzar esos objetivos, incluso más allá de las vías legales. Incluso, por la falta de accesibilidad que la misma sociedad le otorga para alcanzar sus fines.

Quirarte Méndez, especialista en antropología, refirió que todo esto es visto desde la sociedad como si el joven fuera el único responsable de esta condición.

“Desde esta perspectiva, podemos ver que la misma sociedad de manera sistemática ha propiciado estos aspiracionismos. Por una parte le pone esos niveles aspiracionales, pero por el otro no le da alternativas para alcanzarlos y se deviene la frustración”, comentó.  

Urge un acompañamiento desde una nueva pedagogía

Al pensar juventudes y pretender caminar con ellas, se debería de cambiar algunas cuestiones, cambiar expresiones como “interacción”, en lugar de “intervención”, dijo.

Si queremos intervenir con las juventudes, nos colocamos nosotros desde las perspectiva de quien tiene la bondad, el ángulo correcto, lo legal”, comentó.

Sin embargo, la empatía debe generarse desde la interacción entre adultos y jóvenes, en la que la capacidad de sorpresa pueda ser de ambas partes y que el acompañamiento no se remita solo a la transmisión de conocimiento.

Para Quirarte Méndez, se debe trabajar con interacción y posteriormente debe darse la intervención. Pero esta tiene que aceptarse en ambos sentidos.

“Creo que también nos toca el ejercicio de ser muy praxiológicos, no solamente entonces, hacerles querer que ellos asuman nuestro sistema de valores, sino que yo también sea capaz de reconocer en ellos a seguir”, apuntó.

Es importante también la cuestión de los afectos, partiendo de la premisa de que todo chico y chica son buenos, evitar expresiones como malandros, o todo aquello que le crea una identidad entre lo que ha hecho con lo que es, mencionó.

“Porque todos hemos hecho cosas, nada más que algunos no nos han cachado”, puntualizó.

Este texto es original del Norte Digital con quien Informe Confidencial tiene un acuerdo para publicarlo.

JGR