Accidente de la Línea 12 del Metro, la peor tragedia de la historia reciente de México

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El pasado lunes 3 de mayo de 2021, el Metro de la Ciudad de México sufrió el que podría considerarse el mayor accidente registrado en los 51 años de operación del Sistema de Transporte Colectivo (STC) y la peor tragedia en la historia reciente de México, luego de que colapsara un puente elevado de la línea 12 y provocara la caída de un  tren con pasajeros, que dejó un saldo 26 muertos y más de 75 heridos.

Lo sucedido hace un par de semanas en la “Línea Dorada” forma parte de las desgracias vinculadas a las negligencias y corrupción de los poderes públicos y privados en México, que pese al número de víctimas, deja en el limbo la responsabilidad y la rendición de cuentas de los presuntos responsables: dos gobiernos capitalinos (el de Marcelo Ebrard Casaubón y el de Miguel Ángel Mancera) y a las empresas constructoras implicadas (un consorcio encargado de la obra formado por ICA, filial mexicana de la francesa Alstom, y Carso Infraestructura y Construcción, división de uno de los conglomerados más grandes e importantes de América Latina).

Fue justo la subsidiaria de Grupo Carso -propiedad del multimillonario magnate Carlos Slim Helú, quien participa en el Tren Maya, uno de los proyectos sexenales más emblemáticos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador-, la constructora que estuvo a cargo del tramo que abarca las estaciones Periférico Oriente, Tezonco, Olivos, Nopalera y Zapotitlán, y en donde se ubica el trayecto (entre Tezonco y Olivos), donde colapsó un el puente, provocando la caída de un convoy naranja. Esta es la peor de las 66 fallas en las instalaciones fijas y en los trenes que registró en la Línea 12 el STC, desde octubre de 2012, fecha de culminación de la obra, y hasta noviembre de ese mismo año.

Además de detectar diversas irregularidades en el manejo de los recursos, el presupuesto para esta obra se disparó hasta los 26 mil millones de pesos, casi un 50% más de lo previsto. Incluso, el mismo consorcio, tras haber demandado al Gobierno capitalino por retrasos en el pago, terminó por pagar una multa por dos mil 121 millones de pesos por retrasos, trabajos no ejecutados, daños y perjuicios en la construcción que inició el 23 de septiembre de 2008.

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En 2014, apenas año y medio de inaugurada (30 de octubre de 2012), el STC Metro anunció que la última de sus líneas suspendería servicios en 12 de sus estaciones, del tramo Tláhuac-Atlalilco,  por “problemas de construcción” durante por lo menos seis meses -que terminaron por ser casi dos años de parón- , hasta realizar los estudios, correcciones y mantenimiento necesarios para resguardar la seguridad de los usuarios (aproximadamente 435 mil personas afectadas por el cierre).

Joel Ortega, entonces director del Metro, dijo que el cierre se debía a una “serie de deficiencias” en las vías que “ya estaban presentes desde la apertura de la línea, pero se agudizaron en el tiempo y llegaron a un grado mayor de complicación cuando entraron la totalidad de trenes a operar”.

El incidente en la Línea 12 del Metro que ha dejado un saldo de 26 personas muertas pudo ser ocasionado por una combinación de factores que se conjuntaron para el desplome de una parte del viaducto elevado en la interestación Olivos-Tezonco, de acuerdo a exproveedores ferroviarios del organismo, exfuncionarios y trabajadores relacionados con el mantenimiento del Sistema de Transporte Colectivo (STC).

Sin embargo, aunque se realizó una investigación de la Secretaría de la Contraloría capitalina para fincar responsabilidades y se determinaron multas económicas e inhabilitaciones para 48 servidores públicos por las fallas, actualmente en el Registro de Servidores Públicos Sancionados solo aparecen 18 servidores sancionados, lo que indica que las sanciones aún no han quedado firmes o que fueron revocadas por mandato judicial.

También hubo omisión por parte de las autoridades después del terremoto del 19 de septiembre de 2017, pues los vecinos de la zona habían alertado a las autoridades de que el temblor había afectado a la estructura del Metro cerca del punto del reciente hundimiento, que en este tramo de la avenida Tláhuac circulaba a través de un puente por el exterior. Según las autoridades durante la administración de Mancera, hubo daño en la columna 69, corazón del puente, que sostenía uno de los tramos de la línea, por lo que se invirtieron tres meses de trabajo y 15 millones de pesos.

Durante el Gobierno de Claudia Sheinbaum, la actual directora del Metro, Florencia Serranía, en enero de 2020 se monitoreó todo el viaducto elevado de la línea 12 y no presentó. Hoy, los familiares de las víctimas y la sociedad espera el peritaje externo del que se encargará la empresa noruega DNV, ajena por completo al Metro de México, para encontrar al responsables del colapso. 

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