La Ley Gatell abre las puertas de la corrupción a la APPO

El gobierno de la 4T no se preocupa por la obesidad infantil en Oaxaca, tan solo el capital político. Aprobaron una ley para prohibir la venta de dulces y bebidas azucaradas a los niños en las “tienditas de la esquina”, misma que puso en riesgo de quiebra a más de 58 mil de estos negocios en la entidad y que, además, los deja en estado de vulnerabilidad ante posibles extorsiones de “asociaciones civiles”.

El subsecretario de salud, Hugo López-Gatell Ramírez, fue uno de los funcionarios que aplaudió dicha determinación por parte del congreso de Oaxaca, que modificó la Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con la finalidad de prohibir la venta, distribución, regalo o distribución de bebidas azucaradas y golosinas a los menores de edad.

Dicha reforma fue promovida con sudor y sangre por el diputado local Horacio Sosa Villavicencio, líder de la bancada de Morena en Oaxaca y otrora consejero estatal de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), organización que tomó la capital de la entidad en 2006 y que generó pérdidas millonarias. Incluso el hermano de Horacio, Flavio, fue detenido en 2006 por estos hechos.

El vínculo entre López-Gatell y los hermanos Sosa Villavicencio ha sido muy criticado, sobre todo después de darse a conocer un audio en el que se escucha una conversación entre el subsecretario de salud y el diputado local de Oaxaca:

“Nos parece una iniciativa excelente… Que lo hagan los congresos estatales va mostrar el camino”, se escucha a López-Gatell decirle al diputado, a manera de felicitación.

La llamada Ley Gatell abre la posibilidad a que asociaciones, como la APPO, adquieran la facultad de supervisar que los pequeños negocios cumplan con la nueva normativa y por ello exista el grave riesgo de caer en un esquema de corrupción y extorsión hacia los propietarios de dichos negocios, quienes de por sí proyectan una pérdida del 50% de sus ventas con la adopción de estas nuevas medidas.

Pero dicha reforma no contempla el tema del combate a la obesidad como su eje principal, ya que la misma no afectará a los negocios de comida callejera, donde la oferta de alimentos como tacos, tortas, memelas, sopes, fritangas y garnachas, tienen un alto contenido calórico, grasas saturadas y su aportación nutrimental es muy pobre.

Incluso la diputada Magaly López Domínguez, también de Morena, aclaró que dicha medida tan solo se aplicaría a los productos ofertados en las pequeñas tiendas, incluso indicó que los niños podría seguir como consumidores de bolis (congeladas), churros y otros “dulces típicos”, al igual que bebidas como tejate y atole, en los puestos ambulantes.

Sin embargo, dichos productos, de ser sometidos con el mismo rigor de la ley, tampoco deberían venderse a los niños, primero porque no informan de su valor nutricional, porque sus insumos no son sometidos a controles estrictos de higiene para garantizar que no contengan elementos patógenos o contaminantes y porque su consumo también fomenta la condición de obesidad entre la población infantil de Oaxaca.

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