Expertos exhortan a OMS modernizar política para controlar uso de tabaco”

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Ante la impostergable necesidad de reducir los fallecimientos relacionados con el consumo de cigarro y otros productos de tabaco, un grupo de 100 expertos independientes en ciencia y política del tabaco y nicotina de todo el mundo exhortaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) modernizar su enfoque e incorporar la reducción del daño del tabaco en el Convenio Marco para el Control del Tabaco.

En la última década, la innovación tecnológica ha permitido el desarrollo de productos a base de nicotina que no implican la combustión de la hoja de tabaco ni la inhalación de humo, tales como los productos de vapeo, las bolsas de nicotina oral, los productos de tabaco calentado y el tabaco sin humo con bajo contenido en nitrosinas (snus).

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De acuerdo con los expertos, aunque existe incertidumbre frente a los beneficios y riesgos asociados con la evolución del mercado de dichas opciones sin combustión a largo plazo, hay pruebas científicas de que estas alternativas sin humo son menos perjudiciales que los cigarrillos convencionales y pueden desplazar al tabaquismo en el plano individual y colectivo, por lo que figuran como una vía prometedora para reducir los daños derivados del tabaquismo.

Siete recomendaciones científicas para el uso de alternativas al tabaco

A través de siete recomendaciones, los cien expertos en política del tabaco convocaron al organismo global, a tomar en cuenta el potencial de las evidencias científicas, para transformar el mercado del tabaco de productos de alto riesgo a productos de bajo riesgo y así adoptar una estrategia de salud pública, que podría evitar millones de muertes relacionadas con el tabaquismo.

Expertos pidieron modernizar los protocolos para combatir el uso del tabaco en todo el mundo.

La primera de ellas es que la reducción de los daños del tabaco presenta importantes oportunidades para la salud pública. Si bien las pruebas sugieren que el vapeo está aumentando el abandono del tabaco, la Society for Research on Nicotine and Tobacco (SRNT) – principal sociedad académica profesional en este campo- considera que el impacto podría ser mucho mayor si la comunidad de la salud pública prestara una atención seria al potencial del vapeo para ayudar a los fumadores adultos y éstos recibieran una información precisa sobre los riesgos relativos del vapeo y del tabaquismo, además de políticas que tomen en cuenta los efectos potenciales sobre los fumadores.

La segunda es que los cigarrillos electrónicos son un motor para dejar de fumar, de inicio, durante al menos seis meses y, pueden funcionar mejor que la terapia de sustitución de nicotina y los cigarrillos electrónicos sin nicotina. Asimismo, la Red de Tratamiento del Tabaquismo de la SRNT  argumenta que las estrategias utilizadas para el abandono de los productos combustibles pueden adaptarse a los nuevos productos.

Otro punto del grupo de expertos es que la reducción del daño del tabaco puede contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cuya meta es reducir los fallecimientos prematuros por cuatro enfermedades no transmisibles (ENT) importantes en un tercio para 2030 en comparación con 2015. 

Agregan que, como la mayoría de países están por detrás del progreso necesario para cumplir el objetivo, la única manera de que el control del tabaco marque una diferencia sustancial durante este periodo es el abandono rápido del tabaquismo. 

Los científicos agregan que las principales evaluaciones reglamentarias y la experiencia apoyan los productos del tabaco calentado. Por ejemplo, tras una amplia evaluación, la Food and Drug Administration (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos concluyó que estos dispositivos son apropiados para la protección y promoción de la salud. Otro caso es el de Japón, donde el drástico descenso del 40 por ciento en el volumen de cigarros vendidos igualmente se produjo tras la introducción de estos productos en 2015.

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La quinta recomendación para la OMS es que los responsables políticos deben reconocer las consecuencias imprevistas de las propuestas políticas, ya que una regulación excesiva de las alternativas sin humo, además de perpetuar el tabaquismo, provoca un riesgoso llamamiento a un mercado ilícito y no regulado, y hace que los cigarrillos electrónicos y otras alternativas de menor riesgo sean menos accesibles, menos aceptables y farmacológicamente menos eficaces, además de que inhiben la innovación y el desarrollo de productos nuevos y mejorados para beneficiar a la salud.

Los especialistas también aconsejan situar el uso de los nuevos dispositivos electrónicos de suministro de nicotina (electronic nicotine delivery systems o ENDS) por parte de los adolescentes en el contexto adecuado. 

Detallan que a pesar del aumento del uso de los cigarrillos electrónicos por parte de los adolescentes, en Estados Unidos, por ejemplo, se ha producido un descenso anormalmente rápido del consumo de tabaco entre los adolescentes, que ha coincidido con la adopción del vapeo y es más probable que surjan de factores de riesgo comunes, es decir, de características de riesgo del individuo o de sus circunstancias que lo inclinan tanto a fumar como a consumir ENDS.

Finalmente, los especialistas apuntan que la salud pública apoya la reducción de daños en el control del tabaco y agregan que para cientos de millones de personas que luchan por dejar de fumar o quieren seguir consumiendo nicotina, las alternativas libres de humo significan una importante vía adicional para millones de fumadores que han cambiado con éxito y están mejor física, social y económicamente.

Entre el grupo de expertos que firmaron la petición a la World Health Organization (WHO) se encuentran miembros Asociación Australiana de Reducción de Daños al Tabaco, Universidad de Stanford, la Escuela de Salud Pública Global, la Universidad Nacional del Sur, Pro-Vapeo México AC y la University of East Anglia, entre muchos otros.

JGR