Conoce el origen de los romeritos

Los romeritos son ya una un platillo tradicional que no puede faltar en nuestra mesa la cena de Navidad. Estos en realidad son quelites, muy parecidos al romero que da olor. Y su nombre deriva del náhuatl “quilitl”, que significa “hierba comestible”.

Durante la época prehispánica, estos quelites eran plantas muy valoradas por los aztecas y aún en nuestros días continúan siendo un alimento muy importante para la gente del campo, por sus grandes beneficios nutricionales y medicinales.

Cuando los primeros españoles llegaron a tierras mexicanas, estos veían los quelites como maleza, pues solían crecer entre las milpas o en las orillas de los caminos. 

Sin embargo, nadie se imaginaría en lo que llegaron a convertirse: en uno de los platillos que nos dan identidad y tradición en Navidad. Debido a que su creación se debe a la unión de las festividades religiosas católicas y prehispánicas.

Se sabe que nuestros antepasados indígenas también se preparaban para ayunar apróximadamente en las mismas fechas que los católicos, por lo que realizaban alimentos con vegetales y pescados como los metlapiques. 

Los romeritos son usualmente preparados en una cazuela de barro a la que se le añade manteca, pipián, hecho con una mezcla de chile ancho y ajonjolí; se agregan los romeritos, las papas rebanadas, nopales, un poco de caldo, trozos de torta de aguautle (actualmente hechas con camarón seco y huevo) y algunos camarones enteros, dejando que todo sazone. 

Y para no desperdiciar las sobras, se creó “El Revoltijo” para comer el día 25 de diciembre, el cual se aprovechan los restos del mole, el pollo y los ingredientes para los romeritos, se juntan todos y se crea un nuevo platillo. 

Ahora que ya conoces su origen, ya puedes meterles el diente.

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