A pesar de los esfuerzos, deducibilidad total queda fuera de Miscelánea Fiscal

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Ciudad de México.- El el paquete fiscal para el 2017, fue aprobado y al hacer una primera lectura del mismo se puede apreciar que hay  numerosos temas de gran importancia tanto para los empresarios, como para los trabajadores que no fueron aprobados o que fueron omitidos de la discusión. 

Esto pone en grave peligro el bienestar laboral y la calidad de vida de miles de trabajadores mexicanos, por lo que la industria privada estima que que en 2017 será necesaria una reforma hacendaria. 

De acuerdo con los empresarios mexicanos, lo que se debió aprobar en pro de los trabajadores y no se hizo fue lo siguiente:

  • La deducción al 100% de las prestaciones laborales: Incluyendo de despensa, las becas educacionales, las becas deportivas, los fondos de ahorro, las ayudas para útiles escolares, los pagos de renta y de transporte.
  • La deducibilidad al 100 por ciento de las prestaciones que se otorgan por mandato de la Ley Federal del Trabajo: Como aguinaldo, primas dominicales y vacacionales, horas extras.
  • La posibilidad de deducir íntegramente las aportaciones complementarias a los planes de pensiones.
  • La actualización de la tarifa del ISR a las personas físicas.
  • Se ignoró la  deducción por parte de personas físicas de las colegiaturas en el nivel de educación superior.

Gustavo de Hoyos Walterpresidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), señala que esta miscelánea fiscal tiene una orientación fundamentalmente recaudatoria y dista mucho de ser una política fiscal que promueva la formalidad y la inversión.

El gobierno mexicano ha ponderado la recaudación de impuestos por encima del bienestar de los trabajadores, pues con el paquete económico 2017, las prestaciones laborales únicamente podrán ser deducibles entre un 47 y 53 por ciento, lo que pone en peligro la posibilidad de los emprendedores y empresarios de ofrecer nuevos incentivos laborales o incluso de mantener los que actualmente ofrecen.

Esta reforma va en detrimento de los trabajadores y a pesar de los esfuerzos de la industria privada por revertirla, el gobierno ya ha tomado una postura final.