Enfrenta Tokio 2020 indiferencia de ciudadanos ante restricción de consumo del alcohol

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Pese a que hace un mes el gobierno de Japón prohibió la venta de alcohol durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, con la finalidad de evitar un aumento de contagios de Covid-19, los organizadores batallan con la indiferencia y frustración de sus ciudadanos.

La municipalidad de Tokio solicitó a los bares y restaurantes de la capital que cierren a las 20:00 horas para impedir que la gente socialice y mantenga un contacto estrecho con desconocidos; sin embargo, ni el estado de emergencia decretado por las autoridades ni las protestas de algunos que no están a favor de la justa veraniega, esto no frena a muchos. 

Los bebedores locales se instalan afuera de los locales y muchos bares de esta ciudad con una intensa vida nocturna se llenan de clientes desafiantes.

“Nadie se convence cuando (el gobierno) victimiza a quienes beben alcohol sin demostrar prueba científica decente alguna, mientras que al mismo tiempo sigue adelante con los Juegos Olímpicos”, expresó a AP, Mio Maruyama, empleada de 28 años del sector de bienes raíces, mientras conversaba con colegas en el barrio de Shinjuku.

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Reconoció que le interesa ver el evento, sobre todo deportes nuevos como el skateboarding, y al astro japonés de la NBA Rui Hachimura. “Pero cuando veo cómo los políticos juegan con esto no me dan muchas ganas de apoyar este evento”, manifestó.

Enfrenta Tokio 2020 indiferencia de ciudadanos ante restricción de consumo del alcohol

También consideró que no rompe ninguna regla por salir a beber y cuestionó la “inconsistencia” entre las acciones del gobierno sobre sus medidas para evitar más contagios cuando se realiza un evento mundial.

“No es que estemos violando las reglas por el simple hecho de cuestionar la inconsistencia entre las palabras y las acciones de los políticos”, declaró, aludiendo a una recepción de 40 personas organizada por el Comité Olímpico Internacional (COI) el domingo, a la que fueron el primer ministro y la gobernadora de Tokio. “Cuando ves esas cosas, bien podrías pensar que los rebeldes pueden tener razón”.

La recepción del COI se produjo en momentos en que el público tenía prohibido ir a fiestas e incluso asistir a los eventos olímpicos, por lo que a muchos japoneses les molestó sobremanera ese contraste y hacen todo lo contrario, salen de casa. 

Por otro lado, de acuerdo con AP en Shinjuku, la terminal de trenes más transitada del mundo, alrededor de las 21:30 horas estaba llena de gente. Aunque había menos personas que en épocas normales, abundaban las luces de neón en los barrios con bares y restaurantes que permanecían abiertos después de las ocho.

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En estos negocios, habían numerosos clientes en las tiendas de comestibles y otros artículos que no cierran. Cerca de una de ellas, algunos sujetos con bebidas en las manos conversaban con personal municipal que les pedía que se abstuvieran de beber y de reunirse al aire libre.

En esa misma zona, un joven llamado Naoto Suga tomó una lata de un licor con sabor a limón que un amigo le acababa de traer, se sentaron en el cordón de la vereda, junto con una docena de personas que bebían en la calle.

“Venimos aquí todas las noches desde hace tres días”, dijo Suga, quien tiene 25 años y trabaja en una tienda cercana.

“No creo que los Juegos Olímpicos hayan creado esta situación. Ya antes de los juegos las medidas como el estado de emergencia no se cumplían a cabalidad y creo que esto está empeorando las cosas”, sostuvo. “La gente está acostumbrada al estado de emergencia, ya no se lo toma tan en serio”, dijo.

El hombre, quien no se ha vacunado contra el Covid-19 todavía, lamentó la lentitud con que se está inmunizando a la gente en Japón, sobre todo a los jóvenes. Esto debido a que sólo el 22 por ciento de la población está inmunizada y, si bien todas las personas mayores de 12 años pueden recibir vacunas, los jóvenes están últimos en la lista.

“Para ser honesto, estoy a favor de que hagamos los juegos. Es mejor realizarlos que no hacerlo, dada la deuda contraída en las obras” para la justa, expresó. “Pero no hay un deporte en particular que me llame más la atención. Perdí el interés” en los juegos.

AE