Hidrógeno verde, ¿la nueva apuesta de España?

Compartir en email
Email
Compartir en twitter
Twitter
Compartir en facebook
Facebook
Compartir en whatsapp
WhatsApp
Compartir en telegram
Telegram

La transición energética actual está avanzando hacia una economía 100 por ciento limpia y sostenible. España, al igual que los otros 194 firmantes del Acuerdo de París, se ha comprometido a conseguir emisiones cero para 2050 y podría ir de la mano del hidrógeno verde. 

Para el país ibérico han venido varios éxitos durante 2020 en el sector de las energías renovables. Ejemplo de ello es que el 69 por ciento de la demanda de energía eléctrica pudo ser cubierta con energías libre de emisiones de gases efecto invernadero.

De este total, el 44 por ciento provino de las energías renovables y además ha conseguido casi desmantelar las plantas de generación que utilizan carbón y que son altamente contaminantes.

Además, España tiene uno de los mayores potenciales para generar hidrógeno verde en toda europa y para ello se destinará mil 500 millones de fondos europeos Next Generation. Y aunque es líder solar en Europa y va en buen camino hacia la energía eólica, necesita apostar fuerte por la investigación y el desarrollo de las tecnologías punteras. 

Una de ellas, es el el hidrógeno verde pues es una de las tecnologías renovables con mayor proyección, y debería ser foco de gran parte de esas inversiones.

HIDRÓGENO VERDE ESPAÑA

El hidrógeno es el elemento más abundante del universo, pero no se encuentra de forma aislada; de ahí que el hidrógeno verde no sea considerado un “recurso natural”, como el viento o el sol, sino que se considera un vector energético. 

Los procesos para aislar el hidrógeno emiten dióxido de carbono a la atmósfera porque la materia prima de la cual se extrae el hidrógeno son los hidrocarburos, petróleo, gas o carbón. En cambio, el hidrógeno verde se extrae del agua usando electricidad procedente de fuentes renovables. Y el resultado es cero emisiones.

Esta tecnología despierta interés por su transversalidad. No solo podría usarse para almacenar energía en forma de hidrógeno en tanques, y luego generar electricidad en caso de escasez de fuentes renovables naturales, como en la hidráulica de bombeo, sino que se podría usar también para reducir el impacto medioambiental de sectores clave de la economía gracias a las pilas de hidrógeno para los transportes, en sustitución de los actuales motores de combustión, o en sustitución del hidrógeno gris, empleado actualmente en muchos procesos industriales.

De apostar España por esta tecnología, podría pasar de ser un importador de energías fósiles (petróleo, gas, carbón) a ser exportador de recursos energéticos de origen verde, especialmente al norte de Europa, que tiene mucho menos sol que España. 

Los expertos calculan que se necesitarán entre cinco y diez años de investigaciones para que el hidrógeno verde sea competitivo. Su elevado coste es el mayor obstáculo para su desarrollo, pues está muy lejos de poder competir con los otros hidrógenos “no verdes”, como el hidrógeno gris, hasta cinco veces más barato de producir.

En Mallorca, Barcelona y Puertollano ya se han puesto en marcha proyectos piloto pioneros centrados en el hidrógeno verde. 

Te puede interesar: Prueban los primeros trenes de hidrógeno en Alemania

IV