Coronavirus, maquilas y el oportunismo

Coronavirus, maquilas y el oportunismo

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Como una prueba más de que la sabiduría popular no reconoce fronteras, tampoco de tiempo ni espacio, la incidencia del coronavirus, que impacta sobre todo a las fuentes de trabajo, confirma en nuestros días aquello de que: «a rio revuelto, ganancia de pescadores».

El dicho anterior, que implica un aprovechamiento oportunista de situaciones críticas, ahora galopa a todo lo que da, en ese nicho de ocasión, en los centros de trabajo el miedo, la incertidumbre, la desinformación y las exigencias de las autoridades en materia sanitaria. Todo lo anterior ha convocado a seudo líderes o personas con ansias de liderazgo rápido y rentable a lo largo y ancho del país.

En este marco se inserta la repentina aparición de un grupo que se autodenomina FNERRR (Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez). Sólo quienes crearon este terminajo saben quién es Rafael Ramírez y solo por tener su asiento en la Ciudad de México, sin ninguna representación estatal, califican su organización de nacional. Su bandera es el pase de charola: piden al gobierno computadoras para los estudiantes de escasos recursos económicos.

La intención de que cada estudiante cuente con una computadora para recibir adecuadamente el tipo de educación a distancia que le corresponda, no es disparatada. El disparate es la formación de este grupo, cuya existencia es la de un fantasma y cuya capacidad de maniobra no va más allá de subir su petición a las redes sociales y a ver que pescan en tal maniobra (a rio revuelto, podríamos decir, ganancia de pescadores con redes).

Coronavirus y maquiladoras 2

Los amantes de la ganancia fácil mediante la descalificación de terceros, se enfocan a la industria de maquila de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde hoy por hoy se reúne la más importante fuerza laboral y donde, tradicionalmente, muchos alborotadores han obtenido ganancias jugosas agitando el pandero de las reivindicaciones sociales. Hoy, quienes asoman la cabeza son el caduco y desprestigiado activista de izquierda Gustavo de la Rosa Hickerson, premiado ya con una diputación; la gritona Susana Prieto y el ex becario de la CTM, Francisco Salcido. Los dos primeros sólo hicieron una intentona y quien más ruido causó fue Salcido.

El ruido causado por Francisco Salcido se dio en dos direcciones: el que el mismo intentó crear y el que se le vino encima.

Por su parte, la representación sindical de los trabajadores de Lear, empresa contra la cual Salcido enfocó sus baterías, no guardó el silencio de otro tiempo y dio una respuesta que, abundando en datos concretos en contra de las afirmaciones de Salcido, no dudó en pasar al aspecto personal del asunto, ofreciendo a la comunidad chihuahuense una radiografía de Francisco Salcido nada recomendable.

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Los reclamos al proceder de Pancho son directos y nada diplomáticos, si el aludido tuviera un poco de vergüenza, hasta los consideraría un insulto.
Los hechos anteriores, tanto en lo que hace al ruido oportunista de líderes de ocasión como a las respuestas recibidas, nos revelan algo inusitado: al parecer las cosas están cambiando y cambiando para mejorar.

Muchos de los obstáculos padecidos por la industria de maquila a lo largo del tiempo de su existencia en Chihuahua, han sido difíciles de superar a causa de una actitud de silencio y respeto mal entendido de parte de las autoridades del trabajo, de los directivos de la maquila y desde luego, de las representaciones sindicales.

Las primeras frecuentemente optaban por soluciones políticas que favorecían la actividad desestabilizadora de seudolideres. los directivos de empresas juzgaban mas importante dejar pasar el problema en vez de sufrir el desgaste natural de un enfrentamiento, y los representantes sindicales sentían que hacían ya bastante evitando que sus agremiados no formaran parte del problema. Todo ello se traducía en provecho para el alborotador sin escrúpulos.

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Este panorama nos deja ver con mucha claridad que la crisis del coronavirus es de tal magnitud que los afectados no están dispuestos a que les llueva sobre mojado y, por lo mismo, enfocados en la lucha concreta en contra de los efectos de la pandemia, rechazan cualquier intromisión que magnifique artificialmente el problema, buscando provechos personales.

El manejo de la incidencia de seudolideres en la problemática del coronavirus es un paso positivo que dan tanto las autoridades del trabajo y los representantes sindicales: la protección de una fuente del trabajo implica dejar fuera a los agitadores de ocasión de una vez por todas.

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